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Cuando su padecimiento son los otros

Guadalupe tiene 12 años y hace 3 perdió uno de sus brazos en un accidente, ahora utiliza una prótesis que la ayuda a continuar con una vida normal. Pero lo que a la pequeña le representa un motivo de angustia y malestar es la manera en que se ha convertido en el blanco de bromas por parte de algunos de sus compañeros: “me ponen apodos muy feos, se ríen de mí y hay un niño que les dice a los demás que le doy asco,  dice con lágrimas en los ojos. Yo ya no quiero ir a la escuela ni salir de mi casa para que ya nadie me moleste, me pongo nerviosa cuando veo al niño que me fastidia y quisiera desaparecer”.

Lo que le toca vivir a Guadalupe es una forma de bullying, es decir, un maltrato psicológico y verbal que ejercen, uno o varios alumnos en contra de un compañero que tiene dificultad para defenderse ya sea porque tiene un carácter introvertido o como ocurre con ella, vive con una discapacidad.

Ante el abuso, es frecuente que el niño intente ocultar la situación por miedo a represalias. Por eso, necesitas estar muy alerta para detectar cualquier cambio en el comportamiento de tu hijo que pueda ser indicativo del problema, como alteraciones de humor, agresividad, ansiedad, problemas para dormir o comer y/o bajo rendimiento escolar. También pueden presentarse golpes o contusiones. Si es el caso, es indispensable tomar acciones inmediatas.

La maestra Milagros Figueroa Campos, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que “este tipo de abusos van a tener consecuencias de inmediato, porque afectan la autoestima del niño agredido, así como su capacidad para interactuar con otros, porque se vuelve muy retraído y temeroso. Puede caer en depresión y, a lo largo de su vida, puede tener problemas para establecer relaciones de confianza con otros individuos”.

La especialista agrega: “De entrada, el niño debe reconocer que está pasando algo en su contra. Y necesita entender que no por querer formar parte de un grupito va a justificar esas acciones diciendo que ‘son mis amigos y sólo están jugando’. Cuando los niños lo aceptan y los papás se dan cuenta de la situación y de que necesitan un apoyo deben comunicarlo de inmediato a la maestra y a las autoridades escolares. Se trata de un abuso que se debe detener ya. La mayor parte de las escuelas tienen una estrategia para atender estos problemas. Aquí, hay que tener claro de que no se trata de falta de disciplina, porque esos casos sólo tienen que ver con violar una regla o una norma, sino que es algo mucho más grave que requiere una intervención urgente”.

En el caso de los niños con alguna discapacidad, las burlas o agresiones pueden propiciar retrocesos en su evolución médica. La experta explica: “Cuando, además del padecimiento físico hay un problema de índole emocional, pueden venir depresiones, falta de apetito o de sueño, angustia y miedo y todo esto se verá reflejado en el estado de salud del pequeño. Por eso es tan importante que los niños se sientan escuchados y que sepan que tienen la oportunidad de hablar sobre lo que les está pasando”.

Pero no todo es negativo, porque en el momento en que los niños son atendidos y se han tomado las medidas necesarias para frenar el problema, el pronóstico es favorable en general. La maestra Figueroa Campos aconseja a los papás: “Mantengan la calma, escuchen a su hijo, obsérvenlo y traten de que sepa que cuenta con su confianza. Todo esto incrementa la autoestima del niño. Háganle saber que tiene todo su apoyo, pero sin sobreprotegerlo. Hay que recordar que el trato hacia el pequeño con discapacidad debe ser igual que con el resto de los hijos, siempre manifestándole su respaldo y motivándolo para que haga las cosas por sí mismo”.

La especialista complementa el punto: “También es trascendente que los papás hablen con sus hijos y los preparen en el momento en que van a entrar a una escuela. ‘Vas a entrar a la escuela, no te van a conocer, pero acércate a tus compañeros. Siempre piensa que nosotros estamos contigo, que te vamos a escuchar y te vamos a apoyar, porque lo más importante para nosotros eres tú’“.

La creación de diversos canales de comunicación te permitirá descubrir si algo anda mal. En todo momento, tus pequeños deben saber que tienen tu confianza para abordar cualquier tema o problema que les inquiete y que siempre estarás dispuesta a brindarles tu apoyo incondicional.

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