Cuando te baja…

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La regla es, ¡no hay regla!
Por más regular que sea la menstruación, no siempre se puede prever el día exacto en que va a bajar. ¡El organismo no siempre es tan puntual como el calendario! Así que lo mejor es estar preparadas.

Cada cabeza es un mundo
El ciclo menstrual varía de mujer a mujer. Son tan susceptibles que muchos factores pueden alterarlo (como el estado de ánimo, la temperatura del cuerpo, la altura del lugar donde se vive, el peso y el estrés). Los periodos pueden ser irregulares o incluso ausentarse durante los dos primeros años después de que empieza a bajar: esto es normal y no hay porque preocuparse.

Todas juntas
Otra curiosidad es que, cuando varias mujeres pasan mucho tiempo juntas, sus ciclos tienden a adelantarse o a atrasarse hasta que prácticamente les baja a todas al mismo tiempo. ¡Imagínate lo que eso significa en una escuela de puras mujeres o cuando solamente se tienen hermanas!

Conocerse
El chiste es conocer el cuerpo. Aunque tu ciclo no será muy regular al principio, poco a poco adquirirá su ritmo y podrás conocerte mejor. El ciclo menstrual puede ser cada 21, 24, 25… ¡y hasta cada 35 días! Por eso, no hay que compararse con las demás ni preocuparse si tienes otro modelo, siempre y cuando no tengas fiebre o algún síntoma fuera de lo común.

¿Y si te toma por sorpresa?
Aquí tienes algunos tips para que sea lo más cómodo posible:
• Ve al baño y protégete con varias toallas de papel mientras consigues que te presten una toalla femenina (siempre habrá alguna amiga que tenga una que le sobre).
• Para evitar sustos, siempre guarda en tu bolsa un par de toallas, especialmente cuando “tus días” se acerquen.
• No tienes que usar las mismas toallas durante todo tu periodo. Usa toallas nocturnas en los días de mayor flujo (que suelen ser los dos primeros); después cámbialas por unas para flujo normal y moderado y termina con pantiprotectores para los últimos días.
• Cambia tu toalla femenina cada vez que lo necesites.
• Prefiere la ropa interior de algodón.

El &%$#G& cólico

La menstruación tampoco tiene patrones con respecto al tal-por-cual cólico. Algunas lo sufren más que otras. Un mes no lo tienes y al siguiente te retuerces por el dolor. Hay quienes lo sienten durante todo el periodo; para otras es sólo en los primeros días. Lo que sí es cierto es que todas lo padecen. El cólico es provocado por las prostaglandinas. Tu organismo produce estas sustancias para que los músculos de tu útero se contraigan y te pueda bajar.
En otras palabras, para deshacerte del cólico necesitas que esos músculos se relajen.
• Bebe un té caliente: el calor ayudará a desinflamar los músculos (te servirá todavía más si es de canela).
• Ejercitarte te ayudará a liberar endorfinas, las sustancias que te hacen sentir mejor.
• Date un baño de tina tibio.
• Ponte una compresa caliente sobre el abdomen.
• Trata de no comer alimentos procesados o que tengan mucha sal, ya que te harán retener más líquido.

PMS
El síndrome premenstrual (alias PMS) es el conjunto de síntomas físicos y emocionales que muchas experimentan —en mayor o menor grado— días antes de que les empiece a bajar.
Cuando padeces PMS, puedes experimentar algunos de los siguientes síntomas:
Acné, dolor de espalda, enojarte con facilidad, diarrea, antojos de ciertas comidas, tristeza o melancolía, cansancio, hinchazón, dificultad para concentrarte, dolor de busto, estreñimiento, dificultad para manejar el estrés.

¿Cómo se evita?
Haz ejercicio, come alimentos ricos en vitamina D y calcio (como leche, yoghurt y jugo de naranja)… ¡y llora si tienes ganas de hacerlo!