Cuestión de lealtad

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Existen diversos valores que se conjugan para hacer que las relaciones humanas se construyan con bases sólidas, uno de ellos y que a los ojos de la mayoría de las personas merece un reconocimiento especial, es la lealtad.

Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, esta palabra se define como: “Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien”.
Para fines prácticos, la identificamos como aquella cualidad que nos hace permanecer al lado de una persona, sin importar si las circunstancias que nos rodean son favorables o no.

Un regalo que sí perdura

Las adversidades son el escenario común para poner en práctica la lealtad, no obstante, todos los días representan oportunidades. “Desde el hecho de esperar a la pareja al final del día con un ambiente cálido, en donde él sepa que puede conversar sobre los aspectos vividos durante el día, hasta permanecer a su lado buscando soluciones y compartiendo con buena actitud el que haya perdido su empleo, son muestras claras de este valor”, nos explica la psicóloga Mariana Rivera, especialista en terapia de pareja.
La lealtad conlleva actuar de manera empática, comprender el sentir del otro –ya sea cansancio, tristeza, alegría, esperanza–, buscar soluciones reales, prácticas y que brinden un beneficio directo, así como llegar a un conocimiento pleno del compañero, que permita detectar qué es lo que necesita de ti en cada ocasión.
Ciertamente no es algo que se logra de inmediato, pero la convivencia y la comunicación son factores que contribuyen a alcanzar esta meta.

Mayor interés
Las buenas intenciones no son suficientes, requieres de un interés verdadero y compromiso para fortalecer tu relación en este sentido. Una manera de comenzar, es hacerlo con pequeños ejercicios que se convertirán en grandes hechos con el paso del tiempo:

• Si llegaste antes de trabajar, tienes mucho apetito y sabes que tu pareja no tardará en regresar a casa, sírvete un vaso con leche y un par de galletas para que puedas aguantar hasta compartir la cena.
• ¿Se comprometieron a ahorrar para hacer unos arreglos a su casa, y tú recibiste un dinero extra que no estaba contabilizado? ¡No te escondas! Platica con él sobre el tema y juntos analicen si es posible que puedan prescindir de esa cantidad para darse un gusto.
• Si tu pareja tiene un amigo o familiar que necesita de su ayuda, pero por falta de tiempo no puede brindársela, ofrécete a representarlo.
• Si le toca desvelarse por exceso de trabajo, puedes ayudarlo, hacerle una taza de café o bien mantenerte cerca de él por si algo se le ofrece.

Las actitudes de este tipo generan confianza, apoyo, fortalecen la comunicación y cumplen cabalmente con el propósito de ser leales.
Cuando uno de los dos decide dar el primer paso y practicar estas acciones, naturalmente el otro las imitará no con el afán de “pagar con la misma moneda”, sino porque el interés de ser mejor persona se refleja y se convierte en un bienestar al que se aspira y por el que se está dispuesto a trabajar.

 

Maestros de vida
Al emprender actos positivos, favoreces tu unión, pero también se verá reflejado en tu familia, especialmente cuando hay hijos, ya que ellos aprenden a través de lo que los padres practican. Aunque siempre es importante explicar los conceptos que te interesa que conozcan, no habrá mejor forma de transmitírselos que con el ejemplo y la vivencia
de los mismos. “Siempre resulta más sencillo explicarles con acciones
la razón por la que actuamos de determinada forma, es decir, una madre puede decirle a su hijo:
Esperaremos a que llegue papá para cenar todos juntos, seguramente vendrá muy cansado y le hará bien conversar y sentirse acompañado
por nosotros.
Es bueno ser leal con la gente que amamos y ésta es una muestra de ello’. El resultado será que el niño lo va a asimilar muy bien, tendrá un claro ejemplo de cómo tiene que actuar para vivir este valor de una manera correcta”, dice la psicóloga Mariana Rivera.
En cualquier tipo de experiencia, siempre es muy grato saber que se cuenta con la otra persona de manera incondicional, y que lejos de que un mal momento fracture la relación, el apoyo y la permanencia no dependen de otros elementos más que del amor y de la gran satisfacción de haber elegido estar juntos.

Incorpórala a tu vida
Es un factor común dar por hecho que, porque amamos, de manera automática se genera la lealtad, pero no necesariamente sucede así: “Un ejemplo muy claro puede ser cuando el esposo no simpatiza con los familiares de su mujer y por esta razón, busca pretextos para no acompañarla a visitarlos y si lo hace, muestra su molestia.
Lo ideal sería que para procurar el bienestar de ella, él hiciera su mejor esfuerzo porque la convivencia se dé en buenos términos”, comenta la especialista.

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