Cuidado con las infecciones

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Todos, sin importar la edad, estamos expuestos a padecer una infección del oído medio, mejor conocida como otitis, la cual es particularmente común en niños entre tres meses y tres años de edad. Los responsables de ello son: virus y bacterias que viajan hasta este órgano.
Aunque la gripe es vista como un padecimiento temporal y no representa ningún riesgo, no tratarla con responsabilidad puede traer serias consecuencias a la salud, sobre todo cuando las  víctimas son los niños.
Uno de los problemas que se presenta con mayor frecuencia y que es la primera causa de consulta pediátrica, sobre todo en invierno, es la otitis media, una infección que se produce en el oído, como complicación de un resfriado común.
Esto se debe a que las bacterias o los virus que se generan en la garganta son capaces de llegar hasta el oído medio, a través de un conducto que se conoce como trompa de Eustaquio, y en algunas ocasiones también lo hace por medio del flujo sanguíneo.

¿Cómo se manifiesta?
Cuando se tienen hijos pequeños, resulta difícil conocer qué es lo que sienten, qué les duele o les molesta. La única señal, es su llanto, pero en el caso de la otitis, también hay otras indicaciones que le permitirán detectarla, es indispensable que estés al pendiente de todas las manifestaciones que acompañen a la gripe, pues recuerda que puede llevarlo a otras complicaciones.
“El primer síntoma que presentan los niños o los adultos es un dolor persistente y fuerte en el oído que los hace sentirse irritables, no tienen apetito, hay fiebre de hasta 40.5 grados y en ocasiones es posible que pierdan temporalmente la audición.
También, aunque no es frecuente, llegan a padecer náuseas, vómito y diarrea”, advierte la doctora Paloma Von Raesfeld, pediatra especialista en enfermedades respiratorias.
Debido a que el tímpano se inflama, existe el riesgo de que haya una ruptura, lo cual produce una secreción líquida clara, que a veces puede contener sangre y finalmente se convierte en pus.

Cuidados especiales

La especialista explica que, “especialmente los niños pequeños requieren de atención profesional. Aún cuando los síntomas de tu hijo parezcan inofensivos debes mantener una estrecha vigilancia, ya que la otitis puede ser causada por distintos tipos de bacterias o virus, lo cual cambia el rumbo de la infección y puede presentar complicaciones como disminución de la agudeza auditiva. En casos muy severos, interfiere con las funciones cognoscitivas, lingüísticas y en el desarrollo neurológico”.
• Aunque los factores de riesgo son diversos, en los menores, frecuentemente se debe a que cuando están en la guardería o en la escuela, están expuestos a contagiarse por conducto de otros compañeros. En este sentido, los centros de enseñanza, como medida de precaución, deben avisar a los padres que hay riesgo de contagio; así mismo, se les pide que no lleven a clases a los niños enfermos, sin embargo, en ocasiones no es suficiente.
• Otra causa que hace a los bebés susceptibles de padecer infecciones hacia el conducto del oído es que se le mantenga en posición supina (acostado boca arriba en posición recta) durante la alimentación, pues favorece el traslado de las bacterias o virus responsables de la otitis. Lo recomendable es que lo mantengas semi acostado o ligeramente de lado, mientras toma algún líquido. También es indispensable que esterilices los biberones, sobre todo si ya acude a la guardería.
• Toma en serio tu salud y la de tu familia, una simple gripe puede convertirse en un serio problema. No creas que exageras cuando acudes al médico por esta razón, vale más que tengas la tranquilidad de que el padecimiento está controlado.

Fases de la otitis
Tu médico hará el diagnóstico una vez que haya examinado el oído en busca de congestión, o enrojecimiento del conducto, o tímpano inflamado, entre otras señales. De acuerdo con su evolución, la enfermedad se divide en tres fases:
1. Otitis media aguda menor (de dos semanas de evolución)
2. Otitis media aguda recurrente, precedida de infección respiratoria más aguda (más de dos semanas y menos de tres meses)
3. Otitis media crónica con presencia de pus (más de tres meses de evolución)
Es importante señalar que en ocasiones también puede estar presente este padecimiento, sin presencia de pus en el oído, y es frecuente en los nadadores o en infección de vías superiores no complicadas.

Camino a la recuperación
Mientras más rápido actúes, evitarás malestares innecesarios, y en el caso de la gripe o infecciones en la garganta, debes estar consciente de que no es suficiente con un té o miel para detenerlas, también son causa para visitar al doctor, él sabrá recomendarte la mejor terapia. Aquí algunas de las alternativas:
• Un buen número de casos evoluciona espontáneamente hacia la curación.
• En los casos de otitis media aguda con presencia de pus, el tratamiento es con antimicrobianos, los cuales permiten que no haya tantas complicaciones y causan mejoría en menos tiempo.
• Cuando la otitis media es causada por el Hemophilus influenzae y el Estreptococo Pneumoniae, se controlan con la aplicación de las vacunas que previenen la presencia de padecimientos como la influenza y el neumococo. Ambas deben de administrarse durante el primer año de vida de su hijo.
• Si tu hijo tiene dificultad para aceptar el medicamento (la lucha constante durante la infancia) pídele a tu médico que te recomiende la presentación en popote, pues es fácil de ingerir, contiene la dosis necesaria y puedes trasladarla cómodamente a cualquier lado.
Además, esta tecnología, que ya está disponible en nuestro país, ha dado lugar a un mejor apego y cumplimiento del tratamiento médico.

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