Dama de honor: ¡elígela bien!

Elegir a tu dama de honor parece algo sencillo. Sin embargo, antes de hacerlo, debes tomar en cuenta varios aspectos para que resulte un alivio y apoyo incondicional.

¿Quién puede ser?

Lo primero y más importante es que debe tratarse de alguien en quien verdaderamente confíes y sepas que puede respaldarte en cualquier momento y decisión. En muchas ocasiones, las encargadas de tomar este puesto son tus mejores amigas o las hermanas, ya que son personas que te aman incondicionalmente.

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¿Cuál es su función?

Se trata de una persona que será tu mano derecha para los preparativos y planeación de ese día tan importante; incluso, la mayoría de las veces, es la encargada de organizar tu despedida de soltera, así que procura elegir a alguien que conozca a la perfección tus gustos, pues te apoyará en la difícil tarea de que todo quede tal y como te lo imaginas.

Para lucirse

Al tratarse de una persona que te quiere incondicionalmente, estará consciente de que es tu día y la que debe de brillar eres tú. Sin embargo, es importante que le des la opción de elegir el color y modelo de su vestido para que ella también se sienta cómoda y contenta.

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Se vale decir: No, gracias

Aunque seguramente te aprecia, debes darle la oportunidad de meditar tal decisión, pues recuerda que invertir en zapatos, vestido, arreglo y demás, no es cosa fácil. Por eso cuando se lo pidas, procura no hacerlo enfrente de tu prometido o en una situación comprometedora.

Siempre a tu lado

Esta persona será quien te ayude a vestirte, ponerte el vestido y auxiliarte en los detalles de tu arreglo –antes que arreglarse a sí misma–. Además, estará junto a ti frente al altar e incluso deberá llevar tu maquillaje en su bolsa para retocarlo cuando sea necesario, es decir, debe ser alguien incondicional.

Buena vibra

Lo más importante para el día de tu boda será rodearte de gente que te envía vibras positivas; ni se te ocurra hablarle a tu amiga que llevas años sin ver o con quien tienes viejos malentendidos, pues todo debe ser amor y felicidad.

 

 

 

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