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De la sorpresa a la aceptación

Recibir un diagnóstico que advierte la existencia de una enfermedad degenerativa e incurable, como la diabetes, provoca en la persona afectada un irremediable sentimiento de sorpresa que, por lo general, suele evolucionar en una oleada de sentimientos y emociones que se atropellan entre sí y rompen el equilibrio emocional.
La facilidad o dificultad para lograr una estabilidad ante las nuevas
circunstancias que dicta la diabetes, como los cambios en la alimentación, en el estilo de vida, e incluso en el entorno familiar, depende en gran medida de la estructura psicológica del individuo. Cada persona tiene una manera de ser y una forma distinta de reaccionar ante las adversidades que se presentan en la vida. Sin embargo, si existe al menos una mínima voluntad por parte del paciente para manejar su diabetes de la manera más adecuada, el primer paso en dirección a la adaptación está dado.

Un proceso paulatino

Aprender a vivir con diabetes, tan demandante en disciplina como implacable en sus consecuencias –de no ser atendida–, involucra una serie de factores biológicos, psicológicos y sociales que la persona debe sortear en la travesía hacia la adaptación. En este sentido, el soporte, la solidaridad y la compasión familiar, así como el respaldo de los seres queridos, son invaluables y fundamentales para cumplir con las reglas a seguir en favor del bienestar y el óptimo control de la enfermedad.
Habituarse a una condición por momentos desconcertante, limitante y que exalta la vulnerabilidad humana, genera sentimientos de tristeza, miedo, desesperanza e incluso aburrimiento, pues apegarse a un régimen o a una rutina no siempre es sencillo. Pero abrazar estas emociones sin alargarlas innecesariamente, también es parte del proceso.

Cuestión de actitud
Si la misión del paciente diabético por conservar su salud se convierte en una encomienda cotidiana y continua, es casi una garantía que se podrán atenuar o bien, evitar los efectos  de este padecimiento. La permanencia del equilibrio, tanto mental como físico, de una persona que convive día y noche con su diabetes, será más consistente y prolongada si está sustentada por una plataforma de supervisión médica constante.
Lo más importante en una prueba tan desafiante para el espíritu como ésta, es que el paciente viva en una atmósfera de amor, empatía y paciencia, la cual reconforta el alma como ninguna medicina lo podría hacer jamás.

Útiles consejos
• Recuerda que no estás sola y que puedes contar con el apoyo profesional de algún terapeuta o psicólogo.
• Acepta todas las emociones aunque sean negativas, pero no te aferres a ellas.
• Ten paciencia y descubrirás que te puedes acostumbrar a nuevos hábitos de vida.
• Asume tu salud como la prioridad número uno, no dejes de asistir regularmente al médico.

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