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¡Deja de soñar con uñas bellas!

Hemera/ThinkstockLas uñas hablan mucho de cada persona: un vistazo basta para interpretar tanto el cuidado que una mujer se presta a sí misma como su estado de salud. Por eso, 
hay que procurar que siempre luzcan divinas.
Son pocas las personas que tienen uñas naturales perfectas. Afortunadamente es muy fácil simularlas, ya sea con cuidados básicos o mediante el uso de uñas postizas.

Uñas naturales
Si tus uñas no causan la envidia de nadie, primero identifica el problema básico.

1. Son frágiles
Aunque no se doblan con facilidad, están resecas por dentro. Aplicarles endurecedor las volverá más quebradizas, así que mejor frótalas con aceite
de almendras para que recuperen su humedad y, con ella, su flexibilidad. De preferencia, lleva siempre las puntas redondeadas.

2. Se escaman
Tus uñas están muy deshidratadas y, por eso, se separan en capas. Para evitar la entrada de aire a tus uñas, necesitas aplicar una capa base antes del esmalte. Compleméntalo con un aceite especial para cutículas, es muy útil para que las uñas crezcan saludables.

3. Son demasiado suaves
Si se doblan con cualquier roce, necesitas fortalecerlas. Un producto endurecedor te ayudará; si no tienes uno a la mano, frótalas con aceite de almendras para repeler el contacto con el agua. Con este mismo objetivo, es indispensable que siempre estén cubiertas con esmalte o brillo.

Uñas postizas
Existen dos tipos de aplicaciones de uñas postizas. Las primeras se pegan directamente sobre las uñas naturales y las ofrecen como puntas o completas (transparentes, con color o con aplicaciones como glitter). Aunque no suelen lucir naturales y el pegamento no aguanta más de dos o tres días, son una opción práctica y económica para resolver cualquier emergencia.
El segundo tipo son las uñas postizas aplicadas en salón, que son más duraderas, aunque suelen ser más caras y requieren cierto mantenimiento. Sin importar el tipo que elijas, la primera aplicación tomará más tiempo, porque la manicurista necesitará preparar tus uñas.

Uñas de seda o fibra de vidrio: tus uñas naturales se envuelven con resinas muy resistentes y se complementan con puntas artificiales. Como se puede ver la textura, siempre necesitan ir pintadas. Cuida que no apliquen demasiadas capas de resina, porque tienden a levantarse.

Uñas de porcelana o de acrílico: tus uñas se cubren con plástico y se complementan con puntas o extensiones. Suelen tener un color natural, aunque también se ofrecen pulidas o decoradas. Son muy resistentes, pero también tienden a verse más gruesas.

Uñas de gel: se aplican directamente sobre tus uñas y se endurecen con la ayuda de una luz UV. Son más ligeras, su colocación no deja aromas desagradables y tienen un color natural, aunque se pintan y decoran después de la aplicación.

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