Déjalo que participe

Apenas tiene un año y medio, pero a su corta edad Jimena es de gran ayuda para Maite, su mamá, a la hora de disponer el árbol y el Nacimiento propio de esta época. Con gran entusiasmo y con mucho cuidado, lleva entre sus pequeñas manos las esferas y las figuras que formarán parte del luminoso escenario; cada vez que se las entrega a sus papás, quienes se ocupan de colocarlas en el lugar que les corresponde, les hace una indicación: “es con cuidado”. Al mismo tiempo, ellos le explican a la pequeña el significado de cada uno de los elementos y la razón por la que ahora la decoración de casa ha cambiado.Brand X Pictures/Thinkstock

Es cierto, esta imagen puede ser de lo más común en esta temporada del año, con la diferencia de que en algunos casos los niños no forman parte activa de los preparativos y quedan solamente como espectadores, porque aunque la intención de sus padres es buena, en el sentido de querer evitar que se pongan en riesgo, prefieren mantenerlos alejados.

“Si adaptamos las fiestas y todo lo que conllevan, de acuerdo a la etapa de desarrollo en que se encuentren nuestros hijos, podemos darles la oportunidad de aprender sobre las tradiciones, estilo de vida, religión y de la familia misma. Es el momento en que ellos inician a sociabilizar y a despertar el sentido de integración, así que la manera más útil de incentivarlo es involucrándolo en las actividades, claro, con la consideración de valorar sus capacidades y vigilando que su integridad no esté en peligro”, afirma la psicóloga Lilia Joya, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

¡Y la fiesta comenzó!

El semblante de la ciudad empezará a cambiar, al igual que los mensajes que recibirá en la estancia infantil, si es que tu hijo acude a ella, y también al interior de la familia, lo cual se convierte en un espacio idóneo para realizar ese primer acercamiento con el ambiente navideño. “Incluso aprovechar aspectos como el clima, sirven para explicarle al niño en qué momento del año nos encontramos, qué es lo que vamos a festejar y conforme avancen los preparativos hay que decirle qué es lo que hacemos y su significado. De esta manera podemos lograr que desde un principio comprendan, amen la festividad y ponga en un primer plano la esencia de cada una de las fechas”, afirma la especialista.

Esta idea la refuerza el doctor Hans Olvera, de la Universidad Iberoamericana, y afirma que al cumplir con esta expectativa se cumple con un ciclo muy importante, independientemente de las creencias o de la religión que se profese: “El niño empieza a recibir la enseñanza de los valores humanos, pues liga éstas u otras tradiciones con la unión familiar, el amor, el trabajo en equipo, la esperanza, entre otros; y el impacto que esto tiene es determinante en su desarrollo, porque pese a que no se dé una cátedra en concreto de cada uno de estos conceptos, el mejor aprendizaje siempre es el que se obtiene a partir de la experiencia, y al involucrarlo en toda la organización incluso desde los primeros meses de vida, se le están dando herramientas invaluables para su futuro”.

Polka Dot/ThinkstockA las reuniones, ¿con bebé incluido?

Si la idea es salir de casa, toma en cuenta que por lo general los niños requieren de no romper sus rutinas para sentirse cómodos, “es indicado que se respeten sus horarios de descanso, de alimentación y de sueño, de lo contrario el bebé puede sentirse descontrolado y esto en ocasiones lo refleja con enojo, llanto o mal comportamiento. Hay que recordar que mientras más pequeños son, les resulta complicado expresar lo que sienten, por lo mismo recurren a este tipo de reacciones que terminan por causar malestar a todos”, dice la psicóloga Lilia Joya.

Cuando vayan los tres juntos, procura no exponerlo por largos periodos al contacto con otras personas. No solamente se trata de evitar que el bebé pueda sentirse agobiado, se debe además a que en esta temporada es común encontrarse con que alguno de los invitados cursa con padecimientos de las vías respiratorias, y puedes exponer al niño a que sufra de un contagio.

Por último, no dejes pasar la oportunidad que te ofrece la Navidad, de enseñar a tu hijo lo valioso de la convivencia en familia y la trascendencia que tendrá en su desarrollo vivir las tradiciones, pues al paso del tiempo, éstas llenarán de buenos momentos su memoria.

“La perseverancia es el motor del éxito”.

 

 

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