Derechos territoriales

iStockphoto/ThinkstockMuchos padres citan con frecuencia esta frase, cuando dos pequeños pelean por tener el mismo juguete: “son niños, déjalos que se arreglen”. El problema es que cuando no se le dan explicaciones claras y se deja en sus inexpertas manos la solución a un conflicto, ellos continúan con el mismo comportamiento porque lo entienden como algo natural y lejos de cambiar una actitud negativa ésta cobra cada vez más fuerza.

“Mío es la contraseña que usan los niños para recordarle a los demás que tienen derechos territoriales. A pesar de las guerras que provocan estas tres letras en los hogares con menores de cinco años, la posesividad desafortunadamente no desaparecerá hasta que ellos estén listos, desde el punto de vista de su desarrollo, para superar (entre los tres y los seis años)”, explica Jerry Wyckoff, Ph. D. y Barbara C. Unell, autores del libro Disciplina sin gritos ni palmadas, Editorial Norma.

Si bien es una realidad que aprender a compartir depende de alguna forma del desarrollo del niño, también los padres pueden y deben colaborar a despertar en ellos esta cualidad que los transformará en seres generosos. Para esto es necesario establecer ciertos lineamientos que le mostrarán a lo importante que compartir y que no debe convertirse en un motivo de conflicto.

Esto es sólo para mí

Los autores sugieren que los niños requieren de vivir la oportunidad de poseer algo, por lo que es conveniente que cuando haya visitas de otros chicos en casa, le permitas guardar aquellos objetos que para él son especialmente valiosos, como su juguete favorito, su almohada o su manta, de esta manera sabrá que también tiene derecho a reservar algo sólo para él porque son sus afectos particulares.

Ahora bien, hay ocasiones en las que no se puede prever la presencia y el comportamiento de otro pequeño, por lo que es necesario que le transmitas las reglas básicas para evitar desacuerdos. “Uno de ellos es que le hables acerca de lo que esperas de él cuando está en un grupo donde se comparte. Por ejemplo: ‘Cuando dejas un juguete en el piso, cualquiera puede jugar con él. Si lo tienes en las manos, puedes conservarlo”, recomiendan Jerry Wyckoff, Ph. D. y Barbara C. Unell.

El ejemplo es básico cuando se trata de enseñarles valores a tus hijos, por eso el hecho de que te vea o sepa que tú también compartes, va a influir en la manera en que él interactúe con los demás. Hazle saber cuando tú realices esta acción; si piensas darle un trozo del chocolate que estás disfrutando, dile tal cual que le vas a dar de ese alimento que tanto te ha gustado. Incluso, cuando le prestes algo a un amigo o a tu pareja platícale sobre el suceso, de esta forma a él no le va a resultar ajeno el hecho de participar a los demás lo que tiene.

Jupiterimages/Goodshoot/Thinkstock¡La bomba ha estallado!

Si no estabas preparada para enfrentar el primer berrinche a causa de que no ha querido compartir o se empeña en tomar algo que no le corresponde, seguramente habrás pasado un mal momento que te ha puesto a pensar en cómo controlarás esto si se vuelve a presentar. Parecería un trabajo digno de titanes, sin embargo, tu mayor tarea consistirá en ser muy paciente y mantenerte al pendiente de los juegos de tu hijo cuando pase tiempo con otros pequeños, de esta forma podrás intervenir oportunamente si es que se llega a presentar alguna diferencia entre ellos.

Te sugerimos los siguientes consejos para poner bajo control cualquier situación imprevista:

  • Cuando observes que ofrece algo a cualquier persona, hazle saber lo positivo que es que lo haga y felicítale por ello.
  • Si han empezado a pelear por la posesión de un juguete, ponlo lejos del alcance de los implicados y explícales que debido a que ese objeto está causando problemas, deberá salir de la escena y que el hecho de no compartir un juguete significa que nadie puede jugar con él.
  • No castigues o regañes a tu hijo si en algún momento no quiere prestar algo, mejor separa el objeto de discusión.

Muchos de los aprendizajes que requerirá absorber tu hijo, van a depender también de sus etapas de desarrollo, por lo tanto será indispensable que lo acompañes en todo momento y sobre todo, tú con el ejemplo dejes sentadas las primeras bases para que poner en práctica los valores, no sea un hecho aislado para él, sino una forma de vida.

“La perseverancia es el motor del éxito”

 

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