Descubre la fórmula de las parejas exitosas

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¿Pareja o psicoanalista?
He tenido la fortuna de conocer muy de cerca a varias parejas que pasan de 40 años de casados. Algunas, ya desde niña me llamaban la atención; otras, he ido aprendiendo a apreciarlas ahora de mayor. Seguramente debieron tener algunos trucos que no estaban a la vista, pero hay ciertos comunes denominadores que hoy quiero compartir contigo.

No son terapeutas el uno del otro
Las parejas exitosas no se corrigen mutuamente como si fueran analistas calificados, y menos aún aprovechan las reuniones familiares para hacerlo.

Por el contrario, si hacen comentarios acerca de su pareja, suelen ser elogios. “Franco, como es tan equilibrado, me ayuda siempre a centrarme…” decía una amiga de la familia a propósito de cualquier elogio acerca de ella:
le atribuía sus virtudes a los buenos consejos de él.

“Alicia es genial con el dinero, ¡de verdad, no sé cómo le hace para estirarlo!” decía un tío acerca de su esposa cuando se hablaba de lo caro que estaba todo, siempre elogiando lo ahorrativa que era.
Puede ser que el elogio sea inmerecido, tal vez incluso la supuesta cualidad no sea tan real, pero hablar bien de la pareja en público y dejar para el ámbito privado las aclaraciones es algo que a los demás les cae bien. Sobre todo, si estás con tu familia política: siempre te van a querer más si elogias a su hijo, primo, hermano o sobrino; por el contrario, te van a odiar para siempre ante la mínima crítica en su contra. ¡Ni hablar de los hijos! A nadie le gusta que su mamá y su papá se critiquen delante de ellos o se quejen de los mutuos defectos, ¡ellos no se pueden divorciar de sus padres…y una situación así les hace la vida muy difícil!

Jerarquizan los enojos
Un gran acierto de quienes se llevan bien es dar a cada posible causa de enojo su lugar del 1 al 10. Como me decía un primo hermano (ya fallecido) que estuvo felizmente casado con una mujer encantadora, pero impuntual como pocas. “No es lo mismo que me interrumpa cuando estoy leyendo que esperarla media hora. Sería muy tonto enojarme igual por todo”. Haz una lista de lo que te molesta, califica cada cosa del 1 al 10, así, la energía que inviertes en aclaraciones es proporcional a la causa del enojo y no gastas ‘pólvora en infiernitos’. Si te enojas por todo, llegará el momento en que tu pareja te ignore.

Son generosos con el amor
“Quien no es generoso con su dinero, no lo será con su tiempo ni su atención”, dice un viejo y querido amigo. Ciertamente, las parejas exitosas se regalan frases cariñosas, gestos lindos, atenciones y detalles.
No es posible ser feliz con un hombre poco demostrativo de esos afectos que dice tener en el fondo (¿de un pozo?). No es posible pasar años feliz con una mujer que antepone el deber y la familia al marido, porque sus energías para el amor ya se gastaron en lo demás y no quedan para apapacharlo a él.
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Manejan creativamente las dificultades
Decía en otro artículo que tenemos dos letras ‘M’ en las palmas de las manos. Son para tener ‘modo’ y ‘manera’ de hacer las cosas. Esto aplica a las parejas que se llevan bien. No es que no tengan problemas, sino que más bien, manejan las cosas con creatividad. Cuando somos novios invertimos una gran cantidad de energía en pensar cómo nos vamos a vestir, qué vamos a decir en “x” o “z” circunstancia, cómo vamos a manejar una situación difícil. ¿Qué nos impide seguirlo haciendo de casados? No se trata de ceder, sino de crear nuevas formas de atacar viejos problemas.

Por ejemplo:
Él llega tarde. Una amiga le regala relojes chistosos, infantiles o de colores y le pide que los use cuando va a salir.
Ella es gastalona. Un primo compra cochinitos de barro de distintos colores y le pone 10 ó 20 por toda la casa.
Él ronca. Mi prima dormilona se organizó una linda alcoba donde se iba a dormir y a él lo ‘iba a visitar’ como ella decía, a la recámara matrimonial.
Ella no deja de hablar por teléfono. Un amigo, cuya esposa puede pasar dos horas seguidas al teléfono, se compró varias postales con mujeres guapísimas y les puso leyendas escritas a mano en que las supuestas ‘amigas’ lo invitaban a pasar con ellas sus ratos de ‘viudo del teléfono’. Las dejaba cerca de cada extensión y hasta sobre la almohada. Estos ejemplos nos hablan de la virtud por excelencia de esos matrimonios exitosos: minimizar el drama y maximizar el humor.

Caras vemos, corazones sí sabemos

Por último: no es la figura escultural, ni el cuerpo atlético lo que hace feliz a una pareja, pero cuenta mucho. Un amigo mío se divorció de su mujer que había sido esbelta, arreglada, con un cabello largo y bellísimo. En cosa de 5 ó 6 años, engordó 20 kilos, se dejó de arreglar y se cortó el pelo casi al rape. “No me casé con ella por su cuerpo ni por su pelo, pero su descuido fue como indiferencia hacia mí”, dijo él. Cierto o no, él así lo vivió. Igual pasa con el hombre que confunde la comodidad del fin de semana con la fodonguería de no afeitarse, no bañarse o andar en fachas. No pide amor a su pareja, sino simple aguante. La falta de cuidado de nuestro aspecto es algo que demuestra muchas cosas: falta de autoestima, de interés por el otro y de respeto por uno mismo. Así como hay buenas recetas en medicina, también las hay para lograr una buena relación.

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