Educa tus sentimientos II

iStockphoto/ThinkstockEmociones y pasiones



Hoy, mujer, te invito a mirar dentro de ti misma para que encuentres toda la grandeza, la variedad y la riqueza de sentimientos que tienes en tu interior. Te invito a reconocer la gran variedad de emociones y pasiones que recorren constantemente tu mente y tu alma. Te invito a seleccionar aquellos sentimientos que, al aflorar, hacen tu vida y la vida de los tuyos mejor; y a la vez, te exhorto y me exhorto a canalizar aquellos estremecimientos que nos hieren y nos asustan, a conocer y regular las emociones que nos deprimen y desaniman, y a templar las pasiones que nos llevan a violentos arrebatos.

“Los sentimientos han de analizarse no sólo obedecerse”, decía el escritor Poncela, si no, acaban por ser los tiranos reyes de nuestra existencia.

Por lo tanto, si sentir es involuntario, es en el consentir donde podemos hacer la diferencia para nuestra vida. Te invito, hagamos un esfuerzo, no consintamos en el rencor, el odio y la envidia. No consintamos en el deseo de venganza, en la ira y en la rabia. Busquemos el equilibrio, así como el filtrar y dosificar nuestras reacciones.

Consintamos por otro lado, en el amor, la ternura y la nobleza que broten de lo más profundo de nuestro ser, consintamos en el dolor que nace al ver el dolor de otros, consintamos y naveguemos libremente en los cauces de la alegría y la esperanza.

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Los sentimientos, la mayoría de las veces, se alimentan de las ideas. Buscar pensamientos positivos provoca sentimientos positivos, cuidemos nuestros pensamientos. Por ejemplo, estar convencido de que uno tiene algo importante que hacer en la vida nos debe producir entusiasmo, cultivémoslo. Conservar viva la fe suele mantener en pie la esperanza, profundicémoslo. De la serenidad exterior suele brotar la paz interior, procurémosla.

Hoy, mujer, te invito: vivamos nuestra vida con pasión, con profundidad sintiendo a fondo, amando a fondo, disfrutando a fondo.

Mujer, hoy te invito a engrandecer tu vida y a ennoblecer a la humanidad con la calidad, la profundidad, la fuerza y la riqueza de tus sentimientos. Siente y comparte, vibra y emociona a quienes viven cerca de ti, educa tus sentimientos, gobierna tus reacciones, encauza tus anhelos y comparte tus dones en la maravillosa búsqueda que te lleve a alcanzar el equilibrio, la felicidad 
y la plenitud.

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