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El amor no es complicado

Cuando nos toca ser presas de una decepción amorosa, de manera natural asumimos como propia la frase de: “el amor no existe”, y mientras dura el periodo de duelo nos convertimos en seres incapaces de expresar afecto a quienes nos rodean, hay un cambio radical de actitud y nos tornamos fríos y negativos sobre todo ante cualquier situación tierna o que denote que pese a todo, este sentimiento sigue vivo a nuestro alrededor.iStockphoto/Thinkstock

Aquéllos con quienes convivimos reconocen que no pasamos por un buen momento y entonces nos brindan más atención, escuchan con paciencia y aunque sepan que el sujeto causante de nuestra pena no tiene culpa alguna, se convierten en aliados, por lo menos en esos instantes, y son capaces hasta de despreciarlos.

Este sentimiento es capaz de despertar en cualquier persona las más bellas y nobles acciones, da vida a maravillosas historias, reales e irreales en las que los seres humanos están dispuestos a todo con tal de hacer el bien.

Pero para vivirlo y creer en él es necesario que recordemos el origen de esta palabra. Según el Diccionario de la Real Academia Española, se define como: Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. Y refiriéndose en concreto al amor de pareja agrega: Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

Al unir ambos conceptos la conclusión es muy clara: todos buscamos el amor porque es el sentimiento que expresado hacia otra persona nos complementa, inspira e inyecta fuerza, entusiasmo, nos da una razón para ser conquistadores del mundo.

¿Cómo debo vivirlo?

Él también tiene sus características muy claras: “El amor es libre, busca el bien mutuo y se fortalece a partir de la convivencia mediante la cual aprendemos a conocer a la otra persona (hijos, amigos, pareja, familia) y esto significa aceptar con virtudes y errores, sin juzgar ni tratar de cambiarlo, aún cuando se considere que es a favor de su propio bienestar.

Parte del amor es la libertad y esto significa dar el espacio necesario para que esa persona se desarrolle, actúe y conserve su individualidad. Desde luego tenemos una obligación moral de expresar cuando algo no está bien, comunicarse llegar a acuerdos y aconsejar, pero siempre partiendo de que no podemos imponer nuestros puntos de vista”, explica la psicóloga Lilia Joya, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Otra característica del amor, es que aquella persona a quien damos y de quien recibimos este afecto, no se convierte en nuestra propiedad. “Para expresar este sentimiento no es necesario que las personas estén juntas permanentemente. Es un hecho que para mantener vivo el amor hay que trabajar por él, demostrarlo con palabras y acciones, estar juntos cada vez que sea posible, no esperar solamente a que se presente una desgracia o una gran alegría, sino aprovechar cualquier oportunidad que tenemos al alcance para ver por quienes amamos”, agrega la especialista.

El amor, una fuerza invencible

Poner en duda la existencia del amor es más frecuente de lo que suponemos, pero hacerlo es el equivalente a hacerlo de nosotros mismos, o ¿es que acaso lo que sentimos hacia nuestros padres, al trabajo o hacia ese individuo que aún amándolo con intensidad nos abandonó, también es falso?

Es tan real y con una fuerza de transformación invaluable, que por eso se convierte en algo aspiracional. Sabemos el impacto que puede tener que hasta nos atrevemos a condicionarlo cuando las cosas no suceden como lo esperamos, tan es así que podríamos sorprendernos si analizamos las veces que le hemos dicho a un ser amado: “No me hiciste caso, ¡ya no te quiero! O cuando alguien deja de hacer algo que relacionamos con una muestra de cariño, por ejemplo: “ayer no me fuiste a tapar y a darme el beso de las buenas noches, ¿Qué ya no me quieres?”.

Si algo hay importante y de cierto en nuestra vida, es la existencia del amor. Dejémoslo actuar con libertad, démoslo y recibámoslo con los brazos abiertos y dispuestos a permitirle que transforme a cada persona.

“Conocerte a ti mismo, esculpe tu carácter”.

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