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El culto a la delgadez

Norma es una mujer de aproximadamente 35 años, quien cuenta con un trabajo que la realiza, tiene un entorno familiar que la protege y un grupo de amigos con quienes lleva una relación cercana que le permite tener diversión garantizada todos los fines de semana. Desde muchas perspectivas, tiene una posición deseable para muchas personas, no así para ella que no deja de lamentarse todos los días de su gran dificultad para mantenerse en línea aunque pesa menos de 55 kilogramos y mide 1.65 metros. Pixland/Thinkstock

Su consigna diaria es encontrar los mecanismos para perder peso y es así como deja de comer lácteos, evita alimentos con azúcar, sólo consume endulzantes artificiales, ingiere bebidas diuréticas e incluso, se inventa sus dietas y no se conforma con hacerlas ella sola sino que induce a sus compañeras de trabajo a seguirle el ritmo, asegurándoles que perderán peso.

El caso de Norma es un claro ejemplo de alguien que teniendo resueltos muchos aspectos de su vida, pierde la tranquilidad al estar constantemente preocupada por mantenerse si es posible, extremadamente delgada, dejando de lucir la belleza que una persona sana logra.

¿Comer o no comer? Ese es el dilema

Sari Harrar, Bárbara Loecher y Linda Konnner, autoras del libro Saber comer, de Editorial Oniro, explican que: “Aunque la mayoría de las mujeres intentan de manera natural disminuir el número de calorías que consumen y perder el exceso de peso para mejorar su salud, las mujeres con anorexia, bulimia o un trastorno mixto de la alimentación caracterizado por episodios de anorexia y bulimia, llegan a situaciones extremas obsesionándose con la dieta y su peso, hasta llegar a poner en riesgo su salud e incluso su vida”.

Además, advierten las autoras quienes sufren de estos padecimientos experimentan también un estado de inanición auto inducida, es decir, dejan de consumir alimentos. Este es el inicio de la pérdida de su tranquilidad, ya que ninguno de sus esfuerzos será capaz de llevarlas al punto que ellas están esperando, por lo que es una lucha sin fin.

“Las mujeres que sufren trastornos alimentarios se encuentran perdidas en un mundo de imágenes corporales distorsionadas, siempre se ven gordas, también tienen una obsesión por la comida y auto inanición, es decir, durante días y días sólo consumen una manzana, un poco de ensalada o un yogurt. Curiosamente, la mayoría de las afectadas niega la existencia de un trastorno alimentario. Muchas mujeres pueden percibir que tienen un problema pero evitan reconocer el hecho”, explican las autoras.

¿Qué te roba la paz?

Generalmente damos por hecho que quienes son víctimas de estos trastornos, necesariamente tienen como objetivo perder peso, pero esto podría ser un error según las autoras ya que explican que quien desea solamente ser delgada no está dispuesta a poner en riesgo su salud, excepto que exista un problema colateral, “entre las posibles causas de esta conducta cabe mencionar la falta de autoestima, una escasez de habilidades para afrontar el estrés, una sensación de falta de control de la propia vida, un temor a los conflictos familiares o incluso, una depresión paralela”.

Todas las mujeres somos susceptibles de pasar por un momento de crisis, un cambio brusco de trabajo o vivienda, la pérdida de un ser querido o simplemente una mala racha económica; es válido saber que no se podrá ser perfecta, se pueden presentar todas estas situaciones que quizá te harán sentir insegura, pero si mantienes presentes en tu mente todas tus cualidades y recurres a tu círculo de afecto para hablar de aquello que te incomoda, o que te hace sentir insegura, podrás responder positivamente sin asumir que todo lo que eres y vales depende de la imagen corporal que proyectes.

Aunque no es una regla, los problemas de trastornos alimentarios tienen su origen en la manera en que te percibes, y muchas veces las situaciones que te inquietan se ven reflejadas en la forma en que te relacionas con la comida. Es recomendable hacer un análisis de las razones que están provocando esa mala relación con los alimentos.

No siempre está en nuestro alcance solucionar lo que se presenta, pero lo que sí estamos en condiciones de resolver es procurarnos un estado de paz y tranquilidad que empieza con la aceptación de uno mismo y con el amor que nos podamos prodigar, a partir de ahí la serenidad está más cerca.

“La perseverancia es el motor del éxito”.

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