El dolor tiene alivio

El hecho de que sea un mal nos invita a luchar contra él, sacando de dentro de nosotros lo mejor de la naturaleza que poseemos para hacerle frente, para dar batalla, para buscar en la medida de lo posible darle sentido.

El dolor es el eterno compañero de la vida de los seres humanos. Aparece sin pedir permiso ni perdón, irrumpe de pronto la existencia de una manera u otra paralizando el camino, hiriendo nuestra sensibilidad, intentando aniquilar la esperanza.

El dolor no distingue clases ni culturas, no entiende de motivos, defensas o porqués, simplemente hace su trabajo, acompaña la existencia de todos cuantos vivimos retándonos a salirle al encuentro. En ocasiones aparece violento e implacable, otras de manera más sutil. A veces golpea de frente nuestra vida; otras, la vida de quienes más amamos, hiriéndolos y por lo tanto, hiriéndonos a profundidad.

Huir de él sólo aumenta la frustración. No enfrentarlo aumenta el miedo. Aceptarlo luchando por no dejarnos dominar por él es la única manera de sobreponernos y seguir avanzando.

Los porqués del sufrimiento humano suelen quedar sin respuesta. Los para qué en ocasiones alimentarán el espíritu de lucha, pero sobre todo, el cómo lo enfrentamos definirá la profundidad del daño.

El dolor, el sufrimiento, en cualquiera de sus presentaciones y con todas sus gamas es un mal per se, por lo tanto, es indeseable en todo sentido. Negar esto sería una inconsecuencia.



Paz en el alma

Existen diversas raíces que generan sufrimiento, entre ellas, la muerte de alguien querido es la más cruda, la más cruel. A ella siguen la enfermedad y la traición, el desamparo, la soledad y el olvido. Vivir es el arte de ser feliz es liberarse, en mayor o menor medida de aquello que de todas maneras nos sigue a los seres humanos los pasos hasta que lleguemos a la frontera final.

Por eso, porque la ansiedad de sufrir al igual que el sufrimiento en sí puede ser una constante, es tarea de toda persona buscar vencer para conquistar la tranquilidad de la mente, la serenidad de los pensamientos y la paz del alma.

Esta tranquilidad, esta serenidad y esta paz han de conquistarse en medio del campo de batalla, no se dan en vidas perfectas ni en situaciones ideales, se dan en personas que deciden llegar a pesar de las dificultades a conquistar el ideal.

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