El éxito, ¿rival de amores?

Hemera/thinkstock“Estoy en la cresta de la ola, este año me ha ido de maravilla, he tenido oportunidades de crecimiento, una tras otra, y en cada una me han pagado lo que nunca imaginé. Todos mis sueños se han cumplido y ahora tengo que pensar en lo que viene para mí”, le confesó Alan, hace unas semanas a Karina, su mejor amiga. Efectivamente, su vida laborar no podía ser más exitosa, el detalle es que tiene una pareja a quien ha descuidado a causa de sus frecuentes viajes, sólo en los últimos 5 meses se han reunido en dos ocasiones, una de ellas en el aeropuerto mientras él hacía un cambio de vuelo.

Patricia su esposa no se queja ni tampoco se puede decir que ha dejado de amarlo, pero también ha aprendido a vivir sin él, así que el día que Alan tuvo oportunidad de disfrutar de unos días libres, se encontró con que su mujer se había ido de viaje con sus suegros y él no estaba enterado. “Entonces supe lo que ella siente cada vez que yo me voy y es un sentimiento terrible”, admitió frente a su amiga.
Resulta inusual pensar que una causa de crisis en una pareja pueda ser el éxito, después de todo, ambos deberían sentirse orgullosos y plenos de vivir esa gloriosa experiencia, que a decir verdad, no le pasa a todos, pero como afirma Kathy Freston, autora del libro Tu alma gemela, Editorial Urano: “Si te estás preguntando cómo es posible considerar el éxito una crisis, párate a pensar con cuánta frecuencia se separan las estrellas de Hollywood o cuántas probabilidades hay de que un alto directivo se divorcie por segunda o tercera vez o cuántos ganadores de la lotería han visto desintegrarse sus vidas personales”.

¿Dónde está nuestro error?
Equivocadamente se ha colocado a la riqueza de bienes materiales y económicos, así como el reconocimiento, como las llaves maestras para acceder a la felicidad, por eso es frecuente que en la búsqueda por conseguirlo se deje en el último plano la atención y el afecto a los seres queridos, después de todo, se da por hecho que no sólo entenderán el esfuerzo también lo aplaudirán y tendrán la disposición de ceder el tiempo que les toca, a favor de un supuesto bien común.
Sin embargo, poco se cuestiona acerca de los retos que implica a la vida personal lograrlo, la autora abunda al respecto: “Para alcanzar el éxito hacen falta tiempo y energías. Su búsqueda podría tentarte a dejar aparcada la relación con tu alma gemela y todas las cuestiones espirituales que plantea. Te puede exigir tanta dedicación que renuncies a disfrutar de los placeres sencillos de la vida en pareja (…) Cuando te acostumbras a que los demás te traten con deferencia, puedes acabar pidiendo a tu pareja que lo haga también (…) Te arriesgas a perder todo contacto con la realidad”.
El éxito no está peleado con la oportunidad de poder vivir plenamente el amor, no es una cosa en vez de la otra, pero para cerrar los candados que nos conduzcan a tomar una elección entre ambos, hay que tener presente en todo momento los motivos que llevan a la búsqueda de la prosperidad. Generalmente las personas quieren mejoras económicas para ofrecer un nivel de vida óptimo a quienes aman o para cumplir algún sueño, entonces la clave está en no perderlos de vista y continuar cultivando esas fuentes de afecto y realización.
Kathy Freston sugiere que ninguna elección que se tome en la vida debe estar por encima del amor, “no pretendo decir con esto que debamos llevar una vida monacal, sino que hemos de ser conscientes, en todo momento, de las opciones que guían nuestras elecciones y llenan nuestros días. La verdadera prosperidad consiste en disfrutar de relaciones cálidas y de una conexión profunda con todos los seres humanos; el resto sólo es un truco de espejos creado por el ego para alejarnos del número principal”.
Alan tomó una decisión: Ocupó ese periodo de soledad para reflexionar acerca de lo que para él es importante y descubrió que su prioridad es cuidar y cultivar su relación de pareja, así que empezará a programar menos viajes y sí más tiempo para disfrutar al lado de Patricia, después de todo, ¿qué es el éxito si no hay con quien compartirlo?

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