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El juego de la popularidad

Desde que nuestros hijos son pequeños los padres nos esforzamos por preservar y desarrollar su autoestima. Cuando llegan a la secundaria, alguien cruel e irrespetuoso se las echa para abajo en un instante. La chica o chico puede sentirse eliminado del grupo y volverse inseguro y solitario. Por ello requieren urgentemente de nuestra ayuda. Los chicos conocen con exactitud su lugar en la jerarquía del grupo, lo cual es bueno, según los expertos del tema. Ser conscientes del lugar que se ocupa permite triunfar en la amistad y en el lugar de trabajo. Ya sea que tu adolescente ocupe una posición buena, no tan buena o regular en el laberinto de la popularidad, es recomendable que pongas las bases para una experiencia social positiva en la escuela.

Los más populares

Lo bueno de ser popular es que genera un aumento en la autoafirmación y el sentido de identidad. Pero no todo en esa posición es color de rosa. Los más populares viven inseguros y ansiosos de perder su lugar. Otra desventaja es que como son muchos quienes los adulan, los perjudican en lo que se refiere a adquirir auténtica confianza en sí mismos y fortaleza personal.

Algunos chicos de este grupo tienden a tratar mal a sus compañeros. Si tu hijo cae en conductas antisociales deja muy claro que éstas tendrán consecuencias, y fomenta en él el respeto y la empatía hacia los demás. Es frecuente que los chicos más populares y sus seguidores prueben el alcohol, tabaco y drogas antes que sus compañeros. Se enfática con tu desaprobación y si notas signos alarmantes de estas conductas, lleva un control rígido en la supervisión y retiro de privilegios de tu hijo.

Los intermedios


La mayoría de los chicos cae en este grupo, y es a quienes les va mejor emocionalmente. Lo básico para su sano desarrollo es que tengan varios amigos cercanos y también que puedan formar parte de un grupo más amplio con intereses comunes. No están demasiado inmersos en el juego de la popularidad.
Si en algún momento se llegara a preguntar qué debe hacer para ser de los más populares, explícale que no es lo mismo la aceptación social que la aceptación personal. Tienen que entender que gustarse a sí mismos es más importante que ser populares. Al mismo tiempo, no desestimes la importancia que tiene para tu hijo o hija la aceptación social. Algunas cosas, la cultura, la tecnología y la ropa de moda ayudan a sentirse parte del grupo; pero todo con la debida medida y considerando las posibilidades de la familia.
También es fundamental que los chicos comprendan que nadie puede ser el mejor en todo, todo el tiempo, pero que hay que esforzarse y apoyar a los que triunfan. La próxima vez puede ser él quien sobresalga.

Los menos populares

La mayoría de los chicos rechazados harían cualquier cosa por ser aceptados, lo que los lleva a conductas peligrosas. En ocasiones, estos chicos tampoco se sienten importantes en su hogar. Aparta tiempo especial con tu hijo o hija con frecuencia; así les demuestras que sí son importantes.
Para abordar el tema con tu hijo, puedes decirle: “Platícame algo bueno que te haya sucedido hoy. Ahora cuéntame algo no tan bueno”. Si responde que: “Todos me molestan”, o “No tengo ni un amigo”, no lo tomes a la ligera, porque podría llegar a sentirse aún más solitario y poco comprendido. Escúchalo, valida sus sentimientos y entrena con él maneras de sobreponerse.
Una ventaja de este grupo, sin embargo, es que aprende a esforzarse y a entender que la perseverancia y el carácter son rasgos fundamentales para alcanzar metas. Una desventaja es que en ocasiones es necesaria la ayuda de un profesional. Si esta idea ronda en tu cabeza, tal vez sea tiempo de pedir orientación.

Qué puedes hacer

Reduce el impacto. Enséñale a tu hijo a interpretar el rechazo como problema del otro. Si algún compañero fue cruel con él, anímalo a razonar de este modo: “Tal vez tuvo un pésimo día cuando te hizo el comentario. Pobre de él”.
Abre otros horizontes. Anima a tus hijos e hijas a hacer amigos fuera de la escuela. Tener un solo amigo ayuda a amortiguar los efectos de la impopularidad. Se recomienda practicar algún deporte o arte, los grupos de scouts y los campamentos de verano.
Promueve amistades sanas. Pregúntale si desea llevarse con alguien en especial, y luego sugiere que lo invite a la casa, al boliche o al cine.

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