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El manicure perfecto

La diferencia está en los detalles, y las manos son el mejor ejemplo de ello. Cuando tenemos unas uñas bien cuidadas, aumenta la belleza de las manos sin importar nuestra edad. Cuando descuidamos este aspecto sólo estamos demostrando poco interés en nosotros mismos. Entre frases como “no tengo tiempo” y “al fin que casi no me crecen”, las uñas suelen ser la parte más descuidada de nuestro cuerpo. Pero con hábitos sencillos, es posible lograr que luzcan espectaculares y, más importante, que estén sanas. Mejor hazte un manicure según el tipo de tus uñas.


¿Cómo son tus uñas?

Al igual que el cabello y la piel, existen diferentes tipos de uñas. Para poder tratarlas adecuadamente, necesitas identificar cuál es el tuyo.

Uñas secas
Carecen de brillo y de humedad. Para rehidratarlas, pásales una cápsula de vitamina E cada mañana y cada noche. También evita los esmaltes nacarados, pues tienden a resecar las uñas.

Uñas frágiles
Presiona los costados de sus uñas; si no se doblan un poco, se debe a que no tienen humedad y se romperán con facilidad. De momento no les apliques endurecedor: mejor frótalas todas las noches con aceite de almendras para devolverles la flexibilidad.

Uñas dañadas

¿Tus uñas se abren en capas? Entonces, padecen de una deshidratación severa. Pídele a tu manicurista que te recomiende un tratamiento especial, pero cuida de introducirlo entre las capas de la uña para evitar que se sigan abriendo. También aplícate aceite para cutícula dos veces al día.

Uñas suaves
Si tus uñas se doblan y se rompen con facilidad, aplícales un endurecedor de uñas o frótalas con algún aceite vegetal. Usa guantes cuando laves los platos y cúbrelas con crema humectante después de lavarlas. El aceite anulará el exceso de humedad que las vuelve quebradizas.

Un manicure cuidadoso
• Antes de pintarte las uñas, límpialas con un poco de algodón o con un pañuelo desechable. Esto retirará los aceites que pudieran estar presentes —y que evitarían que el esmalte se adhiera adecuadamente.
• Si tu esmalte se levanta un poco, lo mejor es despintar la uña y volver a pintar. Si no tienes tiempo, sumerje tu dedo en acetona, suaviza las orillas y repinta sólo esa área.
• ¿Tus uñas no terminan de secarse pero el esmalte ya se dañó? Aplica un poco de acetona, suaviza la superficie con la punta de tus dedos y reaplica la capa transparente protectora.
• Nunca viertas acetona en un esmalte espeso, pues deshidratará las uñas en las cuales lo apliques. Mejor usa un producto especial para adelgazarlo.
• Procura no cortar tus cutículas: son la principal defensa de tus uñas contra infecciones. Sólo apártalas con un palillo de naranja.

¿Y el color?
• Los tonos oscuros hacen que las uñas luzcan más pequeñas. Si deseas evitar este efecto, deja una pequeña banda sin pintar a lo largo de cada orilla de las uñas.
• Las uñas pequeñas parecen más grandes si usas colores nacarados o metálicos.
• Si eres muy activa, prefiere los tonos pálidos. No se nota tanto cuando se dañan y es fácil reparar el esmalte.
• Si te gusta el esmalte rojo, escoge tonos brillantes o pálidos. Aquellos con un toque azul tienden a envejecer las manos.
• Siempre termina con una capa transparente. Añadirás brillo a tus uñas y prolongarás la duración del esmalte.

Con estos tips de manicure te aseguramos que tus uñas lucirán perfectas.

 

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