El maravilloso poder del tomate

En salsa, cocido, crudo, en jugo o en una ensalada, el tomate es una verdura que puede hacer grandes aportaciones curativas a tu organismo.

Aunque no lo creas, el consumo de tomate puede ayudarte a prevenir terribles enfermedades como el cáncer y a su vez te auxilia para mejorar tu calidad de vida.

Los valores nutrimentales y las propiedades naturales que lo componen son increíbles, es por esta razón que te contamos un poco más de sus maravillosos efectos, para que así no dudes en incluirlo en tu dieta.

Un mágico ingrediente

El “licopeno” es el pigmento encargado de darle su coloración. Es un extraordinario antioxidante pues se encarga de proteger las células de tu cuerpo del estrés exudativo que se produce por la acción de los radicales libres.

Los radicales pueden detonar ciertas enfermedades cardiovasculares, también propiciar la aparición del cáncer y del envejecimiento prematuro, por esta razón es recomendable que ingieras el tomate al natural o procesado.

Si vas a elegir alimentos procesados que contengan tomate, lo ideal es que optes por los productos que se hayan producido de una forma 100% natural, como por ejemplo la Ketchup Heinz®.

Los expertos dicen…

Que el “licopeno” funciona de una forma extraordinaria cuando se consume en caliente, pues así el cuerpo es capaz de absorberlo de una forma más ágil.

Ahora puedes olvidarte de los mitos y puedes incluir sin temor en tu dieta tomate frito, salsas de tomate para pastas y Ketchup.

También dicen que el tomate es un alimento extremadamente rico en nutrientes, pues contiene altos niveles de fibra, potasio, fósforo y vitaminas.

Además seguramente no lo sabías, pero no sólo los cítricos te proporcionan vitamina C, también el tomate lo hace. De hecho es considerado, después de las naranjas y las toronjas como la verdura más rica en contenido vitamínico C.

Por si fuera poco es un potente antioxidante que ayuda a crear una barrera que impide el desarrollo de infecciones; además favorece la absorción del hierro de los alimentos e interviene en la formación de colágeno, glóbulos rojos, huesos y dientes.

 

GuardarGuardarGuardarGuardar

También podría gustarte
Comentarios