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El mundo me da risa

Como dicta el refrán: “Nada es verdad ni mentira, todo depende del cristal con qué se mira”, y para muestra el siguiente botón: La rutina de Rafael inicia a las 5:00 am para prepararse y salir a tiempo desde la cálida Cuernavaca hacia su trabajo en el centro de la Ciudad de México. El tráfico es el pan nuestro de todos los días para él, dedica alrededor de cuatro horas del día solamente en traslados, pero esto no es motivo para que cada mañana arribe sonriente y positivo a su empleo, y por si fuera poco por las noches llega dispuesto a compartir sus experiencias con su pareja.

¿En qué radica esta maravillosa actitud que le permite llevar una buena relación con la gente cercana y además, resolver de la mejor manera sus problemas? Él mismo nos lo cuenta: “Para establecer una buena relación con mi auto le puse nombre, porque paso gran parte de mi vida con él y nada mejor que tener un lazo de cercanía que me permite pensar en voz alta, pensar en temas de familia y trabajo y hasta quejarme. El tiempo de traslado lo aprovecho para poner en orden y claridad los temas que me preocupan, ver de qué manera puedo resolverlos. Y si de regreso me toca una noche lluviosa y de tráfico, nada mejor que buscar una estación en la radio con música romántica y cantar hasta que la voz se me acabe o bien, llegue a Cuernavaca”.

La vida es un carnaval

No es que Rafael no tenga problemas serios en la vida, al igual que todo el mundo, cada mañana se despierta con conflictos distintos que pueden ir desde aquellos que tienen una demanda mayor a los que son de fácil solución. La diferencia entre él y muchas otras personas que enfrentan lo mismo, es que él ha aprendido a convertir un caso de conflicto en una oportunidad, y de acuerdo a sus circunstancias acomoda las cosas a su favor.

María Magdalena Egozcue Romero, autora del libro Primeros auxilios psicológicos, Editorial Paidós, explica al respecto: “El sentido del humor resta importancia a nuestros problemas y los hace más fáciles de sobrellevar. Nos permite recuperar fuerzas y alejar de nuestra mente la aflicción, liberándonos instantáneamente del dolor. Mantener nuestro sentido del humor en la más oscura de las situaciones constituye una señal positiva de que podemos superar nuestro pesar y también de que estamos en proceso de llevar a cabo nuestra propia curación, confiriéndonos fuerza para sobrellevar nuestras cargas y para ver desde una nueva y mejor perspectiva nuestros problemas”.

A simple vista parece una tarea fácil, pero cuando hemos vivido acostumbradas a abordar los problemas con intensidad no lo es, incluso se piensa equivocadamente que mientras mayor nivel de angustia se maneje, hay un gran compromiso en buscarle una solución. No obstante, es necesario que cuando se trate de dar respuesta tengamos disponer de concentración, claridad de pensamiento y fortaleza para así, encontrar el camino que resuelva el conflicto.

Quien no recuerda aquél concierto en que el cantante inglés Robbie Williams, sufrió un resbalón en el escenario justo al iniciar la canción, al momento de la caída y con todos los reflectores encima de él, se acomodó como el famoso cuadro de “La Maja”, y cambió incluso la letra de la canción para compartir con el público su experiencia. Esto lejos de convertirse en un motivo de angustia o vergüenza, el cantante lo convirtió en una divertida anécdota para él y su público.

Una buena alternativa para empezar a ver los problemas desde otra perspectiva es retomar el juego de la buena y la mala noticia sobre una misma situación, ya que nos ayuda a ver con frescura la parte positiva y el área de oportunidad que se presenta para solucionarla, o bien, emprender nuevos caminos. Un ejemplo puede ser cuando pierdes la cartera y con ella tarjetas de crédito e identificaciones, esta es la mala noticia; la buena es que no tendrás oportunidad de generar nuevos gastos con tu plástico y además podrás renovar esas credenciales con la posibilidad de que en las fotos salgas más atractiva.

En este mes el clima es propicio para andar más ligera no solamente de ropa, y aunque sea de “dientes para afuera”, sonríe de manera más frecuente porque sea natural o fingida, si nos vemos al espejo nos empezaremos a reír de nosotras mismas al ver que tenemos que actuar la felicidad para poder creer que la sentimos. Si el hábito se hace costumbre, habrá un día en que nos descubramos con la sonrisa de oreja a oreja sin ninguna razón aparente.

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