El parto es un trabajo de equipo

Diversos organismos, entre los que destaca la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomiendan que los hospitales permitan al padre estar presente durante el parto de su mujer. Los acompañantes pueden ser de mucha ayuda para la futura mamá, y lo mejor es que éste sea el papá, ya que es copartícipe en la concepción, nacimiento, crianza y educación del hijo. Antiguamente, el parto era sólo cuestión de mujeres.

Asistían el obstetra, la madre, la suegra o la hermana de la futura mamá, en tanto que el padre esperaba el primer llanto del heredero lleno de nervios al otro lado de la puerta.

En la actualidad, las cosas han cambiado, pues el hombre tiene bastante que ver con el maravilloso acontecimiento de acompañar a su esposa en el trance de dar a luz. Si el padre acudió a los ultrasonidos, las visitas al médico, el curso de preparación al parto, se informó en libros y revistas y siguió de cerca el desarrollo del embarazo, se sentirá más seguro y preparado para tan esperado momento.

Planeación y embarazo

Ambos progenitores deben planificar el embarazo con anticipación. Es conveniente acudir al médico e informarse de todas las posibles medidas preventivas que giran en torno a éste. De hecho, es muy importante que el padre acuda en la medida de lo posible a las visitas que hay que realizar al especialista. De esta forma el futuro papá estará al corriente de todas las indicaciones y consejos clínicos que se dan para que el embarazo llegue a buen término.
La hora del parto

El papel del padre en el momento del parto es fundamental y necesario tanto para la mamá como para el bebé. Ella necesita la seguridad que le aporta su apoyo y compañía y el primer contacto con el bebé favorecerá la creación de un vínculo temprano de apego emocional. Algunos futuros padres pueden sentirse desconcertados al ver a su mujer sufriendo los dolores del parto. Otros creen que caerán desmayados en el quirófano; pero luego, el momento es tan emocionante que recordarán la experiencia toda la vida.

¿Qué puedes hacer?

• Durante la fase inicial, es de gran ayuda que cuentes el intervalo entre contracciones. Al mismo tiempo, es fundamental que transmitas calma, seguridad y apoyo a tu mujer. Para ello, nada mejor que intentar relajarla y buscar alguna distracción, como hablar o, si es posible, escuchar un poco de música.

• Aplica las técnicas de respiración y de relajación para las distintas fases del parto, ya que tu mujer necesita sobre todo ayuda en el control de las contracciones.

• Una vez en el hospital y cuando la futura madre se encuentra en la sala de expulsión, mantén la calma. Puedes realizar un masaje en el abdomen o en la espalda de tu esposa para aliviarla. Además, puedes refrescar su cuerpo y cara con una toalla mojada, mantenerla distraída y darle apoyo.

• No te desanimes si todos tus esfuerzos y palabras de confort no tienen respuesta positiva por parte de tu pareja. Recuerda que en los momentos previos al parto, son normales los cambios bruscos de humor, sobre todo si la mujer siente dolor. Lo mejor es armarse de paciencia y en ningún caso discutir o sentirse ofendido.

El momento de la expulsión

• Cuando las contracciones sean más fuertes y seguidas, ayuda a respirar a tu mujer. Una vez en la sala de partos, toma su mano y levántale la cabeza en el momento en que puje. Mantén la comunicación acerca de cómo se está desarrollando el parto, en especial cuando la cabeza del bebé haya coronado.

• Una vez que tu hijo haya nacido, pregunta al obstetra si puedes cortar el cordón umbilical; hazlo sólo si él se lo permite y tú te sientes seguro.

• En ese instante maravilloso, lleno de emoción y amor, acaricia a tu bebé, háblale y dale un beso a tu esposa.

• Si es posible, aprovecha para tomar algunas fotografías del acontecimiento.

En el cunero

Será igualmente emocionante cuando visites a tu bebé en el área de cuneros y veas cómo tu hijo reconoce tu voz al hablarle. Asegúrate que las enfermeras le brinden los cuidados necesarios y pide que lo lleven con la mamá para iniciar su alimentación.

Cuando el bebé llega a casa

• Cuando tu esposa y tu hijo lleguen a casa después del hospital, deberás permanecer a su lado el mayor tiempo posible. Es recomendable anticipar unos días de vacaciones o por lo menos solicitar una reducción en tu horario de trabajo.

• Recuerda que cuanto más sepas, mejor. Si nunca cuidaste a un recién nacido, posiblemente te sientas atemorizado de lastimar al bebé o hacer algo mal. Estarás mejor preparado como padre si te tomas el tiempo de aprender cómo será la nueva situación. Platica con amigos o familiares de sus experiencias como papás: seguramente escucharás muy buenos consejos.

• Comparte con tu esposa las nuevas responsabilidades que han adquirido como padres, como alimentar al bebé, cambiarle el pañal, bañarlo, vestirlo y acostarlo. Sobre todo, considera relevarla por la noche para que descanse y recupere energías. Procura mantener el contacto físico con tu hijo. Si éste llora, recuerda que los pequeños a veces necesitan que los tomen en brazos para sentirse seguros y amados.

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