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El poder de una oración

En los  últimos cinco o seis años  se ha dado un gran acercamiento entre la ciencia médica y la religión. Por religión me refiero a cualquier tipo de religión, no precisamente alguna en particular.

Esta unión nos ha permitido establecer que la medicina se ha vuelto un poco más espiritual y al mismo tiempo la religión  ha sido más aceptada dentro de estos ámbitos y ahora tiene un status dentro del mundo científico. Para entender esta unión, existen cuatro argumentos fundamentales:

1. Pertenecer a una comunidad es bueno para la salud

A finales de los ‘60 algunos investigadores encontraron que la gente que permanecía aislada de la sociedad era más proclive a padecer enfermedades del corazón. Otros estudios indicaron que mientras mayor es el aislamiento, la tendencia a enfermarse o a morir a una edad temprana se incrementa. Las investigaciones arrojan el hecho de que las iglesias, sinagogas y/o  mezquitas promueven la salud porque proveen  una verdadera y buena comunidad.  En 1996 un epidemiólogo israelí comparó las tazas de mortalidad entre 11 personas de un kibutz laico y 11 de uno religioso encontrando después de 5 años que la mortalidad en el kibutz laico era el doble que en el religioso. Pero, ¿qué es en realidad lo que puede explicar estas diferencias? Una explicación puede ser el sentido sobre divinidad que cada persona tiene basada en su experiencia intrínseca llamada espiritualidad  o la experiencia extrínseca o pública llamada religiosidad.

2. La práctica contemplativa es buena para la salud

A mediados de los ‘60 en que la clase media empezó a practicar la Meditación Trascendental, se percibieron beneficios emocionales y espirituales más que físicos.   Pero la Meditación en sí, empezó a reconceptualizarse hasta los 70’s con el trabajo del Cardiólogo Herbert Benson en Harvard. Anotando éste la evidencia que mediante la Meditación Trascendental, el stress, que es causa principal de muchas enfermedades, se reducía en su totalidad por medio de la relajación a la que se llega con la práctica de esta. Redefiniéndola como una técnica fisiológica en contra del stress. A principios de los ‘80, Benson enseñó a sus discípulos a meditar con una técnica budista llamada Mente en Blanco. En algunos de sus libros argumenta que esta meditación ayudaba a sus pacientes a combatir el stress que precede a las enfermedades crónicas además de mostrar evidencia de que la práctica de ésta tiene  una influencia directa en la curación y resistencia a las enfermedades. Ambos afirman que no se necesita ser hindu o budista para meditar, ni tampoco se debe tener miedo de estar faltando en alguna forma a la religión que cada quien predica.

3. El CREER es un arma poderosa para la curación

Esta creencia data de finales del siglo XIX con el movimiento Americano Protestante que proclamaba la curación a través de la mente.   A este movimiento pertenecieron   El Nuevo Pensamiento, La Ciencia Cristiana, La Ciencia Unida y la Cristiandad Práctica.  Los líderes de este movimiento estaban influenciados  por las investigaciones europeas del mesmerismo, la hipnosis y la tan conocida curación por fe ejemplarizada por El Santuario de Lourdes tan estudiado por diferentes médicos.   Ellos pensaban que si la fe curaba porqué no cultivarla, y sin faltarle el respeto a Dios, se podía reconocer la práctica presencial de cada uno de nosotros.   En fechas recientes estudios empíricos han profundizado en este tema y se ha encontrado que pacientes terminales  que poseen una gran fe, un espíritu de lucha y una actitud positiva  viven  más o  se recuperan  mejor además, tienen mas oportunidades que aquellos con un alto grado de fatalismo y pesimismo. Por todo lo anterior se puede desprender el hecho que las nuevas investigaciones han encontrado que atender servicios religiosos, sin importar la religión, ayudan a conservar la salud; que el practicar la meditación sin importar qué tipo de práctica se prefiera también y por último, el tener fe sin importar en qué se tenga fe. Todas las creencias gozan de alto poder curativo porque todas están dirigidas a la parte endógena del cuerpo destinada a conservar la salud.

 

4. El poder de la oración

La oración funciona no porque permita una conexión social o porque facilite un estado meditativo o porque permita profundizar en la fe. La oración en sí misma da salud independientemente de estos factores. Se asegura que el poder de la oración se da independientemente de que la persona que está enferma sepa o no que un grupo de personas esté rezando por su recuperación.

En 1870 Francis Galton, primo de Charles Darwin, propone usar estadísticas para medir la eficacia de la oración. El planteaba que sí en verdad la oración protege la salud y por ende la vida, entonces aquellos por los que se rezaba deberían vivir más en promedio que los que no recibían ningún rezo a su favor.
Más adelante en los ‘80, Randolph Byrd asignó 393 pacientes
de una unidad coronaria a dos grupos. En un grupo se  rezaba por ellos y el otro grupo funcionaba como  control. Al final se encontró que 6 de 26 que tuvieron complicaciones dentro del grupo que se rezaba por ellos  se recuperaron mucho mejor que los del grupo de control. Después de estos estudios se han seguido haciendo estudios de laboratorio para  seguir comprobando la eficacia de la oración. En la actualidad es Herbert Benson en Harvard el que está llevando a cabo réplicas sobre los estudios que Byrd hizo al respecto. En los primeros tres argumentos se plantea que independientemente de la practica religiosa y espiritual  teológicamente el planteamiento es neutral, es decir se deja abierta la posibilidad de la existencia de Dios y los resultados obtenidos se dan independientemente de esta situación.

Pero en los que se refiere al cuarto argumento la situación es diferente  porque si la oración funciona independientemente de que sea un efecto placebo,  un apoyo social o simplemente la reducción del stress  entonces se obtiene como resultado la evidencia clara de la existencia de Dios, poniendo a todos a temblar tanto a los hombres de ciencia como a lo teólogos.

Se ha llegado a decir que la medicina del futuro será la Oración y el Prozac.


Beneficios de la Oración

• Paz interior.

• Armonización mente, cuerpo y alma que previene enfermedades.

• Mejor calidad de vida.

• Buenas relaciones personales y con nosotros mismos.

• Mentalidad positiva.

• Una vida más sana, armónica y feliz.

Se ha aceptado que la espiritualidad no solamente ayuda a darnos paz sino que nos puede ayudar a llevar una vida más sana.

Lo que en realidad nos debe de importar es que si de alguna forma podemos ayudarnos o ayudar a una persona que esté pasando por una situación grave de salud, oremos sin entrar en conflicto con nadie. Y dediquemos así toda nuestra devoción en la oración que invoquemos por ese ser querido.

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