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El tiempo y los adolescentes: invertirlo o gastarlo

Hemera/ThinkstockEl estrés producido por la falta de tiempo se ha convertido hoy en día en una de las quejas más generalizadas. Pero lo más frecuente es que sea una excusa para no tomar el control de nuestra vida. Dejamos pasivamente que factores externos controlen nuestro tiempo, pero cuando somos capaces de afrontar la vida con entusiasmo y pasión por algo, se ordenan dos factores básicos para la felicidad: El tiempo y la atención, afirma M. Csikszentmihalyi, pionero de la psicología de la vida cotidiana.

Tiempo: aprovecharlo
El tiempo es un recurso no renovable, que no se vende en ningún lado ni se puede atesorar. Explicar qué es el tiempo no es sencillo, sin embargo todos sabemos que en ocasiones pasa volando y otras veces no se mueve, dependiendo de lo que tengamos que hacer. No trates de explicar estas frases de la voz popular; tu único objetivo es señalar que en ocasiones no le damos al tiempo la importancia que tiene. Cuando “no hacemos nada”, el tiempo sí transcurre. Cuando “hacemos tiempo”, no significa que tengamos más tiempo. Las frases además revelan que éste se aprovecha haciendo algo. Pero no cualquier cosa, la calidad de vida se obtiene realizando actividades satisfactorias.
Existen millones de actividades en el mundo para hacer, ver y aprender. Pero realmente no se vuelven interesantes hasta que les dedicamos cuidado. El tiempo libre sin nada específico en qué poner la atención proporciona menos placer y más desorden psíquico, en el que uno se siente indiferente y apático.

Atención: controlarla
La importancia de controlar la atención o energía psíquica es fundamental para responsabilizarse de la propia vida. Controlar la atención significa controlar cómo vivimos las situaciones y, por lo tanto, afecta la calidad de vida.
En lugar de esperar a que un estímulo externo atrape su atención, es bueno que los adolescentes aprendan a centrarla más o menos a voluntad. Muchas de las cosas que nos parecen interesantes no lo son por naturaleza, sino porque nos tomamos la molestia de prestarles atención. Nunca hay una buena excusa para estar aburrido. Normalmente la atención es dirigida por la sociedad o por los hábitos. La única forma de recuperar el dominio de la propia vida es aprender a dirigir la energía psíquica de acuerdo con nuestras propias intenciones.

Actividades: escogerlas
El primer paso para que los chicos aumenten su calidad de vida consiste en que dispongan sus actividades diarias de forma que puedan obtener de ellas las experiencias más gratificantes. Afortunadamente el mundo está lleno de cosas interesantes que hacer. Sólo la falta de imaginación o la falta de energía se interponen en el camino.

Las actividades placenteras exigen una inversión inicial de atención, o energía de activación, antes de que las disfrutemos, pero a menudo, no queremos hacer el esfuerzo inicial. Aquí es donde entra el ocio pasivo. Estar simplemente con los amigos, leer un libro superficial, o ver la televisión no exigen una inversión previa de energía. Tampoco requieren habilidades ni concentración. De este modo, el ocio pasivo se convierte fácilmente en la opción escogida no sólo por los adolescentes, sino también por los adultos.

Con el objetivo de que sus hijos inviertan su tiempo para ganar felicidad, es conveniente que se les anime a escoger con mayor frecuencia las tres actividades que aportan una mayor calidad de vida: Los juegos y los deportes, las aficiones y las relaciones sociales, y a que le dediquen más tiempo a las tres actividades más solitarias y menos estructuradas, como escuchar música, pensar y ver la televisión.

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