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¡Embarazo, sin estrías!

Las estrías son algo que las mujeres no podemos evitar durante el crecimiento y mucho menos en el transcurso del embarazo. Es muy importante conocer todo sobre ellas, para poderlas prevenir o atenuar una vez que aparecen en la piel, ya que no se borran.

Las estrías son cicatrices. Cuando la piel se estira, ya sea por el crecimiento o durante el embarazo, se “rompe” dejando una marca blanquecina o rojiza llamada estría. La aparición de éstas, depende de nuestra genética y se origina por falta de colágeno en la piel.

Las embarazadas que cuidan su peso son menos propensas. Muchas mujeres embarazadas tienen la creencia de que pueden comer lo que se les antoje, pero no es así. Si subes considerablemente de peso y no llevas una dieta balanceada, tu piel podría llenarse de estrías con mayor facilidad.

Cuídate más en el último trimestre del embarazo. En este periodo es cuando el bebé termina de desarrollarse, por lo que es necesario que pongas especial atención durante esta etapa.

Los aceites, cremas y geles son tus mejores aliados. Se recomienda que humectes tu piel con aceites de manzanilla, caléndula o romero, así como productos naturistas. También existen geles especializados para el tratamiento de cicatrices, consulta a tu médico, ya que algunos ingredientes no son buenos para tu bebé.

La vitamina E y el agua: los mejores complementos. Beber agua regularmente ayuda a darle elasticidad a tu piel, ya que así la mantienes hidratada. La vitamina E actúa como antioxidante y mejora la circulación de la sangre.

¡Aguas con los músculos! Si eres fanática de las pesas, ten cuidado con las estrías, pues al aumentar el tamaño de tu masa muscular, también tu piel se estira, así que toma tus precauciones.

Por ningún motivo te rasques. Cuando la piel se estira, provoca mucha comezón debido a la resequedad. Al rascarte, lo único que harás, será extender la estría como si fuera una media corrida. Lo ideal es humectar tu piel; ya sea con un tratamiento especial o aceites naturales.

Los cambios hormonales influyen. Las hormonas son un factor clave sobre todo en el embarazo y la pubertad, ya que sus niveles aumentan y afectan la capacidad de la piel para enfrentar semejante estiramiento. Consulta a tu ginecólogo y pídele que revise tus niveles hormonales.

No te asolees demasiado. El sol en exceso daña la piel y sin la protección adecuada, éste puede ser irreversible. Tirarse como lagartija al sol es lo peor que le puedes hacer a tu piel, así que trata de usar bloqueador solar diariamente y en todo momento; estarás previniendo estrías, manchas y arrugas.

Ejercicio: un clásico de belleza. Procura mantener siempre tu peso ideal y qué mejor manera de hacerlo, que mantenerte en forma haciendo ejercicio.

*Adicional a las visitas que realices al ginecólogo durante tu embarazo, puedes acudir con un dermatólogo, quien te hará recomendaciones personalizadas de acuerdo a tu tipo de piel y requerimientos.

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