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Embarazo y la visita al spa

Embarazo y la visita al spa
Steve Mason/Digital Vision/Thinkstock

Por Ángel Celeste

Es muy probable que algunos síntomas como el incremento en el peso, hinchazón en los pies o cambios de pigmentación en algunas partes de tu cuerpo te hagan sentir poco cómoda con tu imagen, por lo que la idea de dedicarte un momento para embellecerte siempre es una espléndida opción para que no sólo te reconcilies con los malos momentos que has pasado, también luzcas como una reina y combatas esa idea desastrosa que, una mujer embarazada tiene que olvidarse de lo lindo que es ser un poco vanidosa y abandonar todos los temas que tengan que ver con su apariencia.

Antes del apapacho total

Es necesario que tengas en cuenta algunas recomendaciones que harán que la visita al centro de belleza sea la experiencia que deseas y especialmente, libre de riesgos para tu embarazo.

Heidi M. Murkoff, Arlene Eisenberg y Sandee H. Hathaway, autoras del libro “Qué esperar cuando se está esperando”, de Editorial Norma, explican que previo a la visita al spa es preciso le comentes a tu ginecólogo que lo deseas hacer, de esta forma tu médico te dirá si hay alguna contraindicación o posible problema por tu situación en específico. Y en cuanto pongas un pie en el santuario de la belleza, hazle saber a la recepcionista, terapistas y masajistas de tu condición para que te asegures de recibir los servicios con las debidas precauciones.

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Lo que debes saber

Además, las autoras recomiendan que:

1. Evites las hierbas y aceites vegetales, ya que no se conocen bien los efectos de los aceites en el embarazo y algunos pueden causar daño, en especial el de albahaca, cedro, salvia, hinojo, enebro, mejorana, mirra, romero y tomillo, ya que pueden estimular las contracciones uterinas.

2. Tengas la posición correcta mientras recibes el tratamiento cosmético. En especial después del cuarto mes, lo ideal es no pasar tanto tiempo acostada de espaldas, por lo que es mejor utilizar una camilla especial con el hueco para la pancita o bien, que te proporcionen almohadas especiales que te brinden soporte.

3. ¿Manos y pies? El facial, manicura y pedicura deben de hacerse en una posición sentada, semirreclinada o acostada en tu lado izquierdo. Pide que el sitio esté ventilado para que no respires algunas sustancias como la acetona y asegúrate que los utensilios estén desinfectados.

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4. Para el cuidado de tu rostro y cuerpo, evita tratamientos faciales que consten de agentes glicólicos, es decir ácidos lácticos, cítricos, málicos y tartáricos, que sin importar que provengan de productos naturales, pueden irritar tu piel. Si tienes dudas respecto al contenido de los productos que utilizarán, pregunta a la terapista. Y por favor ¡apártate del botox!

5. Echa mano de un baño con agua tibia para relajarte, pero nada de zambullirte en una tina llena de agua caliente como si te fueras a poner en cocción, así como de usar el sauna, ya que pueden aumentar demasiado tu temperatura corporal, deshidratarte y dilatar tus venas.

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6. Si quieres alejar algunas molestias, puedes recurrir a los masajes, pero para que no sean un riesgo, el masajista debe estar entrenado en este tipo de procedimientos prenatales y contar con un documento que avale su especialidad.

Nada más hermoso que una mujer que cuida su salud y busca lucir cómoda con ella misma, y la espera de tu bebé no es razón para que te olvides de ello.

Colaboración de Fundación Teletón México. “El autoconocimiento no alimenta la soberbia”.

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