Enamorarse es cosa de dos

¿Por qué será que nos resultan tan difíciles las relaciones de pareja en la época actual? ¿Cuál es la causa de tantas separaciones? ¿Será que el matrimonio como fuente principal de la familia esté en sus últimas etapas?

Algunas de las preguntas que a diario nos hacemos

Al ver en las noticias cómo se incrementan a diario los índices de divorcios. El amor de pareja no cambió, lo que está mal planteado es su concepto y la forma en como se da y/o se recibe en una relación de pareja.

Es sabido que en las sociedades tradicionales, la norma era que el matrimonio lo arreglaban los padres; no consideraban al amor espontáneo como razón válida. El matrimonio en sí estaba separado del romance, del amor y del sexo. Es en fechas recientes que estos tres elementos se pueden llegar a reunir en una sola persona.

Enamorarse en cosa de dos
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Cada uno su propio espacio

Por definición, se considera que el amor es un sentimiento que mueve a desear que el ser amado alcance o logre lo que se juzgue su bien. Yo me preguntaría, ¿por qué “Yo” he de decidir cuál es lo que a mi juicio significa el bien de la otra persona? Me parece que es una posición egoísta y por esa razón, concuerdo con el filósofo Osho al afirmar que “el amor que viene del ego es absolutamente falso”. Porque el ego es la ausencia del amor, es la oscuridad, nunca ha existido una relación entre el “Yo” y el amor.

Si anteponemos el “Yo” en nuestras relaciones

Ese “Yo” que representa a una persona llena de diferentes máscaras moldeadas por su entorno para ser aceptado, está vacío totalmente. Si estamos vacíos no podemos ofrecer nada.

Si el amor que ofrecemos proviene del ego

Haremos sentir a nuestro supuesto ser amado un ser miserable encerrado en una cárcel, que después de un tiempo sentirá las espinas de la rosa. Un amor así es un amor que sólo se basa en los celos, conspira contra la libertad del supuesto ser amado.

En una relación de pareja existe un “Yo” y un “Tú” de frente

Cada uno con su propio espacio y no puede dejar de existir ninguno de los dos para que exista el otro, sino por el contrario, deben coexistir.

En el concepto de “Pareja” se afirma que es el conjunto de dos personas que tienen una correlación o semejanza. La semejanza que deben compartir es que son dos seres humanos que se sienten atraídos, por la química, porque se ven un poco reflejados en el espejo de esa persona o porque comparten un mismo proyecto de vida.

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El enamoramiento: delicioso pero peligroso

El problema en la relación de pareja aparece cuando idealizamos nuestro “Yo”; dejamos a un lado todo lo que no nos gusta de nosotros y cuando nos encontramos a alguien que exhibe esos mismos defectos abiertamente, nos enamoramos, en ese momento dejamos a un lado esa lucha interna. Es como un espejo en donde nos reflejamos y nos aceptamos.

Por eso la etapa del enamoramiento es deliciosa pero peligrosa. Deliciosa, porque es como una catarsis en donde todo es suave y perfecto. Peligrosa, porque es una mentira, únicamente estamos idealizando, sólo vemos lo que queremos ver.

Si una relación de pareja se da fundada en estas falsas bases, el encanto del espejo desaparecerá y empezará a reflejar únicamente la cruda realidad. Es en ese momento en que las parejas comienzan a enfrentarse a las críticas, las descalificaciones, se empieza a cultivar el desamor e inician los problemas.

¿Por qué la relación entre amigos es más duradera?

Porque los aceptamos como son, no queremos cambiarlos, no queremos controlarlos, no los juzgamos, compartimos gustos y preferencias, simplemente los amamos. Eso es lo que debemos hacer con nuestras parejas.

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7 consejos para una buena relación de pareja

Para el escritor argentino Jorge Bucay, estos son los conceptos principales.

1. Desarrollar nuestra capacidad de amar.

2. Abandonar la expectativa constante de perfección.

3. Encontrar el equilibrio entre la entrega y la privacidad.

4. Desarrollar la intuición para dejarnos guiar por ella y a veces por la de nuestro compañero.

5. Trabajar con las dificultades de dar y recibir, conectados a las necesidades verdaderas.

6. Privilegiar los mensajes del cuerpo, las situaciones placenteras versus las ideas de lo que “está bien”.

7. Trabajar honestamente para ver hasta qué punto estamos dispuestos a dar lo que tenemos aunque nos cueste y no sólo dar lo que nos sobra, a ceder espacio y tiempo para la relación; es decir, a dejar el centro absoluto del universo.

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