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Estrés: el enemigo de tu piel

Stockbyte/ Stockbyte/ThinkstockEl estrés afecta a la piel de diferentes maneras, sin embargo, la principal se relaciona con la química de tu cuerpo. Cuando estás estresada, aumentan los niveles de ciertas hormonas como la testosterona —conocida por su presencia en todos los brotes del desagradable acné. Además, tu cuerpo no sabe distinguir entre la tensión provocada por el trabajo y la que se crea cuando tu vida está en peligro, así que actúa igual en ambas ocasiones: al mandar más sangre a tus extremidades y a tu corazón, la víctima suele ser la superficie de tu piel al no recibir todos los nutrientes que necesita.
Lo peor del caso es que no existe un tratamiento cosmético que te ayude a solucionarlo, pues la piel tensa no absorbe los productos como lo haría al estar relajada. Aquí tienes varios tips que te ayudarán a lograrlo.

Las acciones
Cuida tu alimentación. Una dieta balanceada y hábitos saludables (sobre todo, no saltarse ninguna comida) ayudarán a que tu mente y tu cuerpo actúen con eficiencia y sean más resistentes al estrés. Lo más recomendable en estos casos es comer muchas verduras de hojas verdes, varias porciones de fruta de la estación y añadir alimentos como lentejas, lácteos y aceite de oliva en tu alimentación diaria. Disfruta el momento de la comida: no te distraigas y concéntrate sólo en la sensación y el sabor de los alimentos que consumas.
Duerme. Una cantidad apropiada de horas de sueño puede ayudar a que tu piel 
se recupere (después de todo, se regenera por las noches). 
Si se te dificulta dormir, recurre a técnicas como la aromaterapia, a bebidas como la leche tibia y a remedios naturistas, como 
la lavanda y la valeriana.
Ejercítate. El ejercicio constante es una de las mejores opciones para deshacerte del estrés. Para no interferir con tus horas de descanso, procura no ejercitarte antes de irte a dormir y prefiere disciplinas con efectos relajantes, como la yoga.

Jupiterimages/ Pixland/ThinkstockMascarillas
El ritual de ponerse una mascarilla es relajante de por sí: de todos modos, ¡tendrás que estar quieta y callada durante al menos 20 minutos! De ti depende si aprovechas ese tiempo para conectarte a la computadora y estresarte más o si, en cambio, desconectas el teléfono y pones música agradable.
Si tu piel está irritada: mezcla un puñado de zarzamoras con un poco de leche y de aceite de almendras hasta obtener una pasta suave. Aplica la mascarilla sobre tu rostro y frótala con suavidad. De 5 a 10 minutos después, retírala con agua tibia.
Si tu piel se ha resecado: prepara una tradicional mascarilla de miel, claras y avena triturada. La pasta debe quedar chiclosa. Aplícala, relájate 10 minutos y descansa. Cuida de no colocarla cerca de tus ojos: mejor, ponte dos bolsitas de té verde previamente remojados en agua tibia. La mascarilla hidratará tu piel y el té reducirá la hinchazón de tus ojos.
Si tu piel luce opaca: empieza con una exfoliación. Límpiala con aceite de almendras. Vierte aceite de oliva en agua caliente y haz una vaporización para que tu piel luzca hidratada.

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