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Falta de comunicación en la pareja

Stockbyte/ThinkstockA la par que Carolina y Diego seleccionaban detalles para su boda, se daban a la tarea de elegir los muebles de su nuevo hogar. Ella, aunque tenía un sueldo decoroso y significativamente más alto que el de él, insistía en la importancia de ser medidos con los gastos para poder abonar la mayor cantidad posible para liquidar el departamento que estaban comprando, pero Diego no se daba por vencido: quería tomar las decisiones con respecto al mobiliario de su hogar sin tomar en cuenta el costo. Después de todo, Caro se encargaría de saldar todo.

Este fue el primer paso en falso que ambos dieron. Nunca le dieron importancia a abordar temas trascendentales, pero la falta de comunicación y aceptación sobreentendida, les trajo problemas al paso del tiempo, porque mientras ella deseaba continuar con su imparable escalada profesional, Diego estaba deseoso de tener hijos. Es de imaginar que los conflictos de pareja no tardaron en aparecer y con ello la felicidad y la armonía del primer momento, quedó velada.

Las razones de la palabra

La psicóloga Sofía Rivera, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirma que la organización económica, la idea de la paternidad y la forma en que se convivirá con la familia extensa y los amigos a partir de que una pareja comparte el techo, son temas que se evitan debido a que se piensa que son situaciones que están lejos de ocurrir y que podrán resolverse en el momento en que se presenten, no antes.

“El riesgo de no darse el tiempo para definir escenarios, es que se dan por hecho cosas: si yo nunca digo que no quiero tener hijos en determinado plazo, mi pareja pensará que sí lo deseo y que no habrá ningún problema con la maternidad.

Tendemos a dar por hecho que el amor, y en concreto que a partir del matrimonio, resulta más sencillo que la persona cambie su forma de ver la vida, pero esto no sucede y sí puede detonar en serios conflictos porque si alguien hace algo en contra de su voluntad, terminará por cansarse o sentirse inconforme con ello”, dice la especialista.

Al pan, pan y al vino, vino

Lo que sí es necesario contemplar en este menú, es el que tanto él como tú conserven cierta cantidad para sus gastos personales, antojos y compromisos adquiridos con antelación. Hay quienes acostumbran pasar una mensualidad a sus padres, deben pagar sus estudios o liquidar algún crédito y esto se debe respetar, ya que es parte de conservar los proyectos personales.

Otro punto que suele caer en el olvido es el relacionado con la forma y la frecuencia con que se convivirá con familiares y amigos. Es común que al principio, ambos tengan la inquietud y el gusto por mostrar su nuevo espacio a todo el mundo, no obstante es preciso que aprendan a proteger su intimidad.

iStockphoto/ThinkstockGuarden para ustedes mismos esa tarde a la semana de café o billar con los amigos, es su momento de esparcimiento y no sólo es justo sino necesario para que se despejen mental y físicamente de la rutina.

¿Los hijos? ¡Pero si apenas nos vamos a casar! Claro que proyectar el crecimiento de la familia parece algo muy lejano, más no por ello puede pasar desapercibido sobre todo porque la decisión que tomen va a detonar cambios importantes en sus rutinas y en su plan de vida. Imaginen distintos escenarios: qué pasaría si tú tuvieras que dejar de trabajar, por cuánto tiempo sería, cuál sería el acomodo para el cuidado del bebé, cómo lo educarían, por mencionar sólo algunos puntos.

Una muestra de confianza en la pareja y el genuino deseo de que la relación dure por siempre, es la planeación. Es cierto que existe el riesgo de que se presenten situaciones que no se tienen contempladas, pero sin duda, el hecho de que mantengan comunicación plena ayudará a solventar aun los escenarios más inesperados.

“La perseverancia es motor del éxito”

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