Fomenta el amor entre tus hijos

Si como padres fomentamos el amor entre nuestros hijos, lograremos crear lazos fraternales muy fuertes y sólidos que
los mantengan unidos, incluso cuando nosotros ya no estemos. Para ello, lo ideal es que no tomemos partido en sus peleas, dejemos que ellos solos resuelvan sus conflictos y les demostremos amor por igual.

¿Qué hacer cuando llega el hermanito?

Algunos expertos dicen que recibir a un hermano puede ser de las experiencias más traumáticas que pueda vivir un niño. Y es comprensible; significa tener “menos de todo”: tiempo con papá y mamá, atención, juguetes, presupuesto familiar, espacio en casa y hasta regalos de Navidad.

Sin embargo, sabemos también que el nuevo hermano puede convertirse en compañero de juego, cómplice y mejor amigo… todo depende de cómo se dé la aceptación del recién llegado. Por el bienestar del nuevo bebé y la paz del hermano que lo recibe es buena idea preparar a tu primer hijo para la llegada de un nuevo miembro.

Para recibir al nuevo bebé

• Habla del pequeño que va a llegar como si fuera bebé de tu hijo.

• Deja que sienta las “pataditas” en tu panza.

• Permite que te ayude a arreglar las cosas y el cuarto del bebé.

• Explícale de manera sencilla qué va a pasar cuando vayas a dar a luz: “Me voy a ir al hospital por unos días: ahí nacerá el bebé; mientras, te quedarás con la abuela y quizá te dejen visitarnos. Después de unos días papá nos traerá a casa a tu hermanito y a mí. El bebé necesitará que lo cuiden y tú me ayudarás; cuando él se duerma tú y yo podremos hacer cosas “de grandes”.

• Haz que el recién nacido le traiga un regalo a su hermano mayor.

• Por más que desees que las visitas no hagan a un lado a tu hijo mayor debes asumir que el bebé se convertirá en el centro de atención. Mejor contrarresta los comentarios de amigos y familiares. Cuando alguien diga que el bebé es hermoso, comenta algo como: “Sí, es cierto, y también Jorgito es muy guapo”. De esta forma harás notar a los demás que tu hijo mayor también necesita sentirse importante.

• Aunque te dé miedo, involucra a tu hijo mayor en el cuidado del pequeño: haz que se siente y luego pon al bebé en su regazo. Eso sí, insístele que sólo podrá cargarlo cuando tú lo pongas en sus brazos.

• Procura no dejar al bebé a solas con tu hijo mayor, sobre todo si es menor de cinco años. Considera que el grande sentirá una mezcla de sentimientos: ternura, amor, celos, odio y rechazo al mismo tiempo. Por eso, en algún momento podría lastimarlo.

• Haz que tu hijo sienta que es bueno ser grande: muéstrale los privilegios y dile que hay cosas que el bebé no puede hacer por ser pequeño, como acompañar a papá al trabajo, dormirse tarde o ir a tomar un helado.

Es más fácil aceptar al segundo o subsecuentes hermanos. Sin embargo hay que prepararlos, aunque no de igual forma pues finalmente ya saben lo que sucederá.

Lo que enseñan las peleas

Las peleas, ya sean entre hermanos o entre amigos, les dejan a los niños una gran enseñanza, por eso los padres o los adultos no deben tratar de resolver los conflictos de los niños. Si cuando ellos tienen conflictos tú no intervienes (a menos que realmente sea grave la situación), los niños buscarán la forma de encontrar soluciones, llegar a acuerdos, hacer tratos y desarrollar habilidades sociales que les serán muy útiles toda su vida.

Maneja la rivalidad lo mejor posible

Es inevitable que, al menos en ocasiones, exista rivalidad entre tus hijos. No te sientas culpable: hasta cierto punto es normal y hasta sano porque significa que cada uno está buscando abrirse su propio espacio en la vida. Si sabes manejar la rivalidad adecuadamente puedes obtener resultados positivos.

Rivalidad constructiva

• No permitas que se golpeen ni que se insulten: debes ser muy firme en las reglas que pongas cuando esto suceda. Ellos deben saber que todo acto tiene una consecuencia.

• Enséñales que hay que dar para recibir.

• Nunca los compares y respeta sus individualidades. Cada uno tiene diferente edad y diferentes aptitudes.

• No tomes partido en sus disputas.

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