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Fototerapia, una forma de autocuración

La fototerapia es un tratamiento que, sin ninguna forma invasiva y sin medicamentos, ha funcionado con exitosos resultados para todo el organismo, a pesar de que lleva practicándose en México y el extranjero no más de 10 años.

El principio fundamental de esta novedosa terapia es despertar, reactivar y aprovechar la capacidad de recuperación propia del ser humano, gracias a la energía lumínica que estimula las células y las glándulas, por lo que puede mejorar la condición de cualquier enfermedad o padecimiento. Aquí intervienen los diversos ritmos biológicos de cada persona, así como sus ciclos inmunológicos, metabólicos y hormonales.

Cómo funciona
Este procedimiento alternativo utiliza lámparas generalmente con luz verde o ámbar, procurando no deslumbrar al paciente. La luminiscencia es fototónica, lo cual quiere decir que es muy parecida a la del sol, sólo que ésta no hace daño, ya que carece de los rayos UV.

Aunque no se considera una práctica milagrosa o que todo lo cura, sí se recomienda para cualquier tipo de males, comprendiendo así padecimientos físicos (traumatismos, infecciones), anímicos (depresiones, esquizofrenia), terminales (cáncer, VIH / SIDA), crónicos (diabetes, asma, úlceras, colitis, lupus) o degenerativos (Alzheimer, artritis, mal de Parkinson), logrando resultados en cuerpo, mente y espíritu.

Beneficios de luz
• Ataca una diversidad de males físicos y anímicos.
• La pueden practicar desde bebés hasta adultos mayores.
• No tiene reacciones adversas.
• Debido a la variedad de padecimientos que trata, la atención es personalizada.
• Nos permite estar más conscientes de nuestras reacciones emocionales y físicas.
• Apela a nuestra propia capacidad de curarnos, sin necesidad de agentes extraños al cuerpo.
• No es una terapia costosa.

Las sesiones
Una sesión normal de fototerapia consiste en relajarse en una camilla y exponerse a baños de radiación luminosa por 30 minutos aproximadamente, aunque este lapso puede variar según el mal del paciente. Por esta misma razón, también varía el número de sesiones recomendadas hasta notar avances importantes en el tratamiento. Las áreas que se exponen a la luz dependerán al igual de la zona o el órgano afectado que causa el malestar. Sin embargo, hay regiones que se procura que siempre se expongan a la luz:

1. El timo, que es la glándula del sistema inmunológico que se encuentra detrás del esternón.

2. La columna vertebral, ya que ésta recubre la médula espinal, parte fundamental del sistema nervioso central, que conduce sensaciones e impulsos del cerebro a los músculos y tiene que ver con los reflejos.

3. El órgano afectado y sus órganos anexos, complementarios, próximos o aquellos que forman parte esencial del mismo sistema.
El ambiente para estimular nuestras células es de tranquilidad y se complementa con recursos como la musicoterapia o la aromaterapia durante las sesiones.

Agradecimiento: A Nayeli García por su amplia información.

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