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Hábitos para mejorar tu salud

Nuestro cuerpo requiere que pongamos atención a sus necesidades, pero a veces por tener mucho trabajo, por exceso de compromisos y fiestas, o simplemente por comodidad no le damos lo que requiere para estar en estado óptimo. Te presentamos cinco hábitos para merjorar tu salud y tu vida.

1. Dormir bien
El sueño nos ayuda a recuperar la energía para las actividades físicas y mentales y evita que seamos propensos al estrés. Una función muy importante del sueño es que refuerza el sistema inmunológico, por lo que dormir bien reduce el riesgo de enfermedad. Si no duerme bien, puede ser por las siguientes causas:
• Falta de actividad física. Aunque estamos muy ocupados y parece que corremos de un lugar a otro, en realidad no hacemos por lo menos 20 minutos de ejercicio diariamente.
• Ansiedad. Las preocupaciones se van acumulando y tienen manifestaciones físicas, como sentir opresión en el pecho, ataques de pánico o temor sin causa alguna.
• Depresión. Existe la creencia de que la depresión causa sueño, pero muchas veces una depresión grave causa insomnio.
• Estrés. Llevar nuestras preocupaciones a la cama no las resuelve, sólo nos impide dormir. El estrés impide que el cuerpo se relaje para dormir bien.
• Alcohol. Aunque el consumo de alcohol causa al principio cierta relajación y somnolencia, conforme transcurre la noche causa insomnio.
• Medicinas estimulantes. En algunos casos la medicina tiene un efecto en el sistema nervioso, por lo que siempre es conveniente preguntar al médico si la medicina se puede tomar de noche.
• Uso de pastillas para dormir de venta libre. Si el cuerpo se habitúa a tomarlas,  pierden el efecto deseado.

Consejos para dormir mejor
Durante el día tenemos muchas actividades y preocupaciones y, si lo pensamos un poco, es lógico que no nos podamos dormir sin relajarnos o prepararnos de antemano. Algunos de los consejos son:
• Relajarse antes de dormir. Escuchar música suave, leer un buen libro o meditar un poco puede ayudarnos a estar más tranquilos y listos para el sueño.
• Establecer un horario para dormir. El hecho de seguir un patrón regular para dormir ayuda a que sea más fácil conciliar el sueño.
• No pasar demasiado tiempo en la cama. Identifica con cuántas horas de sueño te sientes bien, pueden ser siete horas o pueden ser diez, todo depende de tu organismo. No pases en la cama más tiempo del necesario, porque eso favorecerá un sueño superficial.
• Evita la cafeína, el alcohol y la nicotina. Estas sustancias impiden el sueño reparador, que es el que ayuda a recuperar la energía.
• Programa un tiempo para lo que te preocupa. Dedica un momento en la tarde a hacer una lista de lo que te inquieta y a pensar en una solución, pero no te lleves esas preocupaciones a la cama.

2. Mantener el peso adecuado
Numerosas enfermedades crónicas, como la presión arterial elevada, la diabetes y las enfermedades del corazón, están relacionadas con el sobrepeso. Cuando unas personas tienen kilos de más, literalmente tienen que cargarlos, y eso les quita energía. No se trata de ponerse como ideal transformarse de la noche a la mañana en una persona tan delgada como algún artista o modelo. Con el simple hecho de perder algunos kilos su salud puede mejorar mucho. Se ha descubierto que las personas que acumulan grasa alrededor de la cintura tienen más riesgo de diabetes, hipertensión y enfermedades cardiacas que las que la acumulan en la cadera o en los muslos. Esto se explica porque la grasa que se acumula en el abdomen tiene mayor probabilidad de degradarse y acumularse en las arterias. Una cintura de más de 102 cm en los hombres, o de más de 88 cm en las mujeres significa un factor de riesgo.

Adelgaza de una manera inteligente
Si necesitas perder peso, piensa que esto no sucederá de manera rápida y que no hay pociones mágicas que te resuelvan el problema de un día para otro. Los siguientes consejos pueden ayudarte:
• Elige variedad. Ningún alimento te proporciona todos los nutrientes que necesitas. Consume diariamente por lo menos tres porciones de vegetales y dos porciones de fruta.
• Piensa a largo plazo. Alimentarse de manera sana es diferente a hacer una dieta relámpago. Cuando deseas estar sana, tienes que pensar que los buenos hábitos deben acompañarte a lo largo de tu vida.
• Conoce qué es lo que comes. A veces no nos explicamos por qué estamos gordos o hemos subido de peso, pero si observamos lo que comemos y cuándo lo hacemos, podremos ver que no siempre lo hacemos por hambre, sino por estrés, enojo o depresión.
• A mover el cuerpo. La actividad física es importante para bajar de peso y mantenerse sana. Algo tan sencillo como caminar media hora diariamente es de gran beneficio.

3. Limita el alcohol.
El alcohol está ligado a muchas fiestas y celebraciones, pero es también el causante de un sinnúmero de problemas. Para conservar la salud es recomendable beber con moderación, lo que significa no tomar más de dos bebidas al día. Esto equivale a dos botellas de cerveza de 355 ml, dos copas de vino de 150 ml o dos copas de tequila de 30 ml. Las personas de talla pequeña deben beber la mitad de eso.

4. Deja de fumar
El humo del tabaco tiene más de cuatro mil sustancias dañinas para el corazón y los vasos sanguíneos, que además pueden ser causantes de cáncer. Aunque el tabaco causa un efecto inmediato de alerta en el cerebro, a lo largo del día produce fatiga y debilidad muscular, ya que el monóxido de carbono reemplaza al oxígeno en los glóbulos rojos de la sangre.

5. Atiende tus necesidades espirituales
La religión es una manera de expresar la espiritualidad, pero no es la única, ya que atender el espíritu tiene que ver con el propósito y significado de la vida, así como con los valores que la guían. Otras formas de cubrir estas necesidades, son la meditación, el contacto con la naturaleza o las manifestaciones artísticas. Se ha descubierto que las personas que atienden el aspecto espiritual tienen mejor salud, viven más, se recuperan con mayor rapidez en caso de enfermedad, sufren menos depresiones, son menos propensos a adicciones y tienen una presión arterial menor. Existen varias explicaciones para esto. En general, la vida espiritual se da dentro de un grupo, que en caso de enfermedad o problemas, extiende una red social de apoyo que contribuye al bienestar de sus miembros. Otra explicación es que dedicar un momento del día a la oración o a la meditación hace que disminuyan la tensión muscular y la frecuencia cardiaca. Además, el hecho de tener el estrés bajo control beneficia al sistema inmunológico.

Recuerda que el principal responsable de tu salud eres tú misma. Si mejoras tus hábitos, serás la primera en recibir los beneficios.

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