Háblenle con la verdad

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Un divorcio siempre es doloroso al interior de la familia y es frecuente que los niños salgan muy afectados, debido a ciertas actitudes perjudiciales que toman los miembros de la pareja. Pero no todo es negativo, porque si se adoptan las medidas, los acuerdos y las acciones adecuadas, llegado el caso, la separación puede convertirse en una historia de éxito.Goodshoot/Thinkstock

José Carlos es un adolescente feliz, porque sabe que cuenta con el cariño y apoyo de mamá y papá. Sus padres se divorciaron cuando él tenía tres años, pero ellos siempre tuvieron el cuidado de que la situación que vivían como pareja no lo dañara. Gabriela cuenta: “Nuestro objetivo siempre fue claro: el beneficio del niño. Felipe, el papá de Pepe, y yo logramos establecer lazos de comunicación muy sólidos para tomar las mejores decisiones para la vida de nuestro hijo”.

Y agrega: “Hay dos razones por las que la separación no afectó a José. Él creció sabiendo que era hijo de padres divorciados y nunca vio a sus papás en guerra. El trato de padre a hijo y de madre a hijo siempre ha sido de mucho amor, de mucho respeto y de muchas explicaciones, para que en ningún momento él tuviera dudas. En este aspecto, los tres estamos en el mismo canal”.

Hay casos que no son tan afortunados como el de José Carlos, Gabriela y Felipe. Sin embargo, cualquier pareja que enfrente este tipo de situación está en posibilidad de escribir una historia positiva.

El recuento de los daños

La maestra Norma Contreras García, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y directora del Centro de Atención Psicológica Integral y Capacitación Especializada Profesional (CAPICEP), explica: “Un divorcio siempre va a afectar de algún modo a los integrantes de la familia. En estos casos, los padres deben buscar la forma de evitar trasladar a sus hijos sus sentimientos de dolor, tristeza o enojo. Y eso se logra estableciendo el objetivo de descubrir qué es lo mejor para los niños y tomando una serie de medidas y acciones para alcanzar esa meta”.

La experta dice que el primer paso es que mamá no hable al niño mal de papá y viceversa. “También es importante evitar chantajes. Por ejemplo, cuando el pequeño dice: ‘Voy a comer con mi papá y nos vamos a divertir’. Y la madre contesta: ‘Ah, lo prefieres a él’. Esas actitudes no se valen; hay que evitarlas, porque lo único que hacen es meter al chico en un problema terrible de doble lealtad. Nunca hay que condicionar la relación del niño con la otra parte”.

La especialista indica que también es fundamental evitar comentar a los hijos los detalles de lo que está sucediendo: “Anda con otra”, “no me hace caso” o “no le intereso”. “En general, los niños tienen que conocer la situación, qué va a pasar, pero no con detalles de su vida personal como pareja. Tampoco se aconseja preguntarles ‘¿con quién te quieres ir?’, porque esa es una decisión que toman los adultos y, simplemente, se la hacen saber a los pequeños”.

Goodshoot/ThinkstockOtro punto trascendente es que una vez que se ha dado la separación no se utilice la casa del otro como objeto de amenaza. La maestra Contreras comenta: “Es frecuente que cuando el chico se porta mal lo primero que le dicen es algo así: ‘Ah, pues te voy a mandar con tu padre’ o ‘Sigue así, y te vas a ir con tu madre’.
De la misma forma, sería ideal que ambos padres tomaran acuerdos para establecer límites y horarios en la vida del niño. En el momento en que cada negociación se respeta, hay menos ansiedad, menos tensión y menos conflictos”.

La experta puntualiza que hay decisiones importantes que papá y mamá deben tomar juntos, aunque estén separados; por ejemplo, las que se refieren a las áreas médica, escolar o de vacaciones. “Y es que tal vez la pareja de esposos ya no existe, pero el vínculo como padres es indisoluble. Hay, en cambio, otras determinaciones que se pueden tomar de manera unilateral, porque no se van a estar hablando cada vez que el niño quiere ir a la papelería o a una fiesta. Los padres deben aprender a manejar estos criterios en beneficio de sus hijos”.

Una separación es un proceso delicado, pero puede significar una prueba para crecer internamente y para mejorar la calidad de vida de todos los integrantes de la familia. Hay casos en los que se requerirá de apoyo psicológico o de libros de autoayuda, para hacer frente al duelo y para llegar al objetivo de que el divorcio sea una experiencia benéfica y no prejudicial para los hijos. Ellos pueden llevar una existencia tranquila y feliz, como ha ocurrido con José Carlos.

“La perseverancia es el motor del éxito”.

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