Hazte cargo de tu dinero

Digital Vision/ThinkstockPara muchas mujeres saber administrarse significa un gran reto y la responsabilidad se la cargan al esposo, sin embargo esta conducta no es sana, debido a que el amor no es eterno y más vale prevenir que lamentar.

Barrera:

“No soy buena para los números, ni me gusta pensar en dinero”.

Esta es una completa mentira:

1. Aunque no lo creas eres hábil para los números. Seguramente puedes estimar tu cuenta antes de llegar a la caja del supermercado, y no es de extrañarse, haces cuentas todo el día, aún inconscientemente.

2. Te encanta el dinero: ganarlo, tenerlo, gastarlo. Disfrutas la seguridad que te brinda tener un guardadito para consentir a alguien de la familia o a ti misma.

Lo que no te gusta es el trabajo involucrado en el manejo del dinero, y lo inadecuada, estresada o presionada que te hace sentir llevar a cabo un presupuesto, un plan para llegar a cierto objetivo y hasta revisar tus estados de cuenta.

Cómo superarla. Si te intimidan las matemáticas recuerda que durante la etapa adulta tienes una gran ventaja: ya no hay examen final. Así es que puedes usar las herramientas disponibles, desde una calculadora hasta un asesor financiero, libros, banca en línea, software administrativo.

Barrera: Desinterés

“Mi esposo se encarga del dinero”

Muchas mujeres manejan exitosamente sus propias finanzas antes del matrimonio. Pero una vez que intercambian votos nupciales, permiten que el hombre tome control de la vida financiera. Desafortunadamente esto te deja en la posición contraria: desprotegida y vulnerable.

Cómo superarla: Comprender las desventajas de no involucrarse es la mejor forma de despertar el interés por tus finanzas. En algún momento de la vida, tendrás que manejar tus finanzas, y es mejor comenzar a practicar desde ahora.

Barrera: Desorganización

 “Soy demasiado desorganizada para lidiar con el dinero”

El desorden puede tomar muchas formas: montones de papeles, cuentas desatendidas, retrasos en los pagos y falta de control en el gasto. Pero en esencia, el desorden es un excelente abrigo donde escondernos del mundo real.

Cómo superarlo: Si sabes organizar tu cocina o tu closet, también tienes las habilidades necesarias para poner en orden tus finanzas. Lo más seguro es que vacíes los cajones, tires lo que no sirva y reacomodes el resto. El mismo principio opera para tus documentos financieros o tu presupuesto.

Ya que tengas todo en orden, debes mantenerlo. Abre tu correspondencia todos los días, verifica cuándo tienes que hacer el siguiente pago, revisa los estados de cuenta, mantén un equilibrio entre tus ingresos y tus gastos.

iStockphoto/ThinkstockBarrera: Parálisis

“No sé por dónde comenzar”

Las mujeres tenemos un proceso de toma de decisiones muy particular:

– Primero, usamos los recursos a nuestro alcance, (Internet, revistas, periódicos) para investigar.
– Buscamos consenso, reuniendo opiniones de personas en las que confiamos: madre, hermanas o amigas… Frecuentemente, no descansamos hasta oír lo que queremos y alcanzamos una conclusión.

Este proceso puede ser útil en la vida cotidiana, pero en el mundo del dinero no hay una respuesta a la medida de todos.

Cómo superarla. Convéncete de que en ese terreno en particular, no es necesario estar 100% en lo correcto. ¿Qué significa? que cada persona tiene prioridades distintas, así como una tolerancia al riesgo y a la deuda muy particular.

¡Comienza a hacerte cargo!

Ahorra un poco. Comienza guardando el 3% de tus ingresos en una cuenta de ahorro. En unos meses sube al 5% y luego al 10%.

Disfruta. Establecer una meta, -un viaje a la playa, un procedimiento cosmético, una compra especial-, y dar los pasos necesarios para lograrla definitivamente produce satisfacción.

Deja de postergar. Haz esa cita que has estado evitando: acude al banco a examinar las cuentas que te ofrezcan mejor rendimiento, asesórate con tu agente de seguros respecto a la cobertura que te falte, acude al notario y haz un testamento.

Habla con tu pareja. Discutan los salarios de ambos. Centra la conversación en las metas comunes como familia.

Paga tus cuentas en línea. Te ahorra tiempo, dinero y espacio. Programa los pagos necesarios de manera en que se cumplan cada mes. ¡Se acabó la desorganización!

Designa un espacio para tus recibos. Deja un apartado en tu cartera para los vouchers y recibos de tus compras diarias, de manera que los tengas a la mano para darles seguimiento o para deducir impuestos.

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