Historia del Eau de Cologne

Estas maravillosas lociones, a las que en sus inicios la gente les atribuía varias propiedades medicinales, no comenzaron a destilarse en la ciudad germana de Colonia, como sugiere su nombre, sino en los alambiques de una farmacia en Florencia, Italia. El origen de todo este malentendido se remonta a finales de 1700, cuando un monje cartujo obsequió como regalo de bodas al joven Wilhelm Muelhens, la receta del aqua mirabilis. Entonces, consciente del potencial de este elíxir, Muelhens se decidió a producirlo en una pequeña fábrica situada en el número 4711 de la calle Glockengasse, en Colonia, Alemania.
Sin embargo, los soldados franceses que ocupaban la zona bautizaron la fórmula como Eau Cologne, término que se hizo extensivo a cualquier agua refrescante.


Para la realeza
La primera agua refrescante fue creada por monjes dominicos en L’Officina Farmaceutica di Santa Maria Novella de Florencia. La reputación de los bálsamos y remedios curativos que estos religiosos preparaban con las plantas cultivadas en los jardines del monasterio, atraía a muchos personajes ilustres de la época, entre ellos, a Catalina de Médicis, para la que inventaron el Acqua della Regina. Siglos más tarde, en 1853, el maestro perfumista Jean-Paul Guerlain dedicaba su Eau de Cologne Impériale, nada menos que a la esposa de Napoleón III, la emperatriz
Eugenia de Montijo, con una inteligente maniobra publicitaria que valió a la maison GUERLAIN el gran título de Proveedor Oficial de Su Majestad.


La seducción de la Eau de Cologne
Durante los años dorados del cine, las estrellas del celuloide cayeron rendidas a los encantos de otra agua de colonia exquisita: una mezcla de limón de Sicilia, rosa búlgara, lavanda y verbena, firmada por Acqua di Parma en 1916. Con esta “Colonia” unisex, la casa italiana sedujo a las luminarias Ava Gardner, Lana Turner, David Niven y Cary Grant. In Villa es la última edición limitada de la maison italiana, el frasco con el vaporizador en forma de pera da un toque clásico y devuelve a esta agua fresca (naranja, bergamota y jazmín), todo el refinamiento de los años 20.  A finales de los 60, una infusión de especias, cítricos y flores, fue creada por el pintor Desmond Knox-Leet, el decorador Yves Coueslant y el diseñador textil Christiane Gautrot: el Eau de Diptyque, una de las colonias artesanales más famosas en Europa. La maison presentó el año pasado tres fragancias para celebrar sus primeros 40 años de creaciones.

Nuevas versiones
En general, los grandes perfumistas del siglo XXI tratan de reconquistar el carácter exquisito y único de las Eau de Cologne del siglo pasado, como lo ha hecho Jean-Claude Ellena que, invitado por la maison FREDERIC MALLE, concibió Cologne Bigarade, utilizando por primera vez la naranja amarga como materia prima. En realidad, no era la primera vez que se entregaba a este ejercicio olfativo: a principios de los años 90, Ellena inventaba para BVLGARI un clásico de las fragancias unisex, Eau Parfumée au Thé Vert, que ahora cumple 15 años. En el 2004, Hedi Slimane, siendo todavía responsable de Dior Homme, se propuso recuperar el savoir faire de las perfumerías francesas del siglo XVIII. A pesar de que la maison se fundó en 1947, Cologne Blanche, Eau Noire y Bois d’Argent fueron las primeras aguas de colonia de esta marca francesa, un verdadero triunvirato olfativo súper exitoso, en venta sólo en las 16 tiendas DIOR repartidas por todo el mundo. Las tres fragancias, aun sin tener una campaña de publicidad, se volvieron un verdadero must have it y hoy siguen estando entre las colonias artesanales más  vendidas en el Viejo Continente. Otro de los perfumistas que recibió el encargo de inventar un agua de colonia fue Jacques Polge, insigne nariz de CHANEL. Eau de Cologne responde a su particular interpretación del nerolí y es uno de los 11 aromas de Les Exclusifs, la colección de fragancias que la firma presentó a principios del 2007 y que únicamente puede adquirirse en sus boutiques.


NY huele a
perfume francés
Ahora cualquiera puede tener un pedazo de Nueva York en su propia casa, basta con elegir su rincón preferido y el perfume predilecto. Laurice Rahme, francesa pero neoyorquina de adopción, y sobre todo enamorada locamente de la ciudad en la que reside, ha lanzado una línea de perfumes inspirada en Nueva York: Bond No. 9, que coincide con la dirección de la boutique principal (9 Bond Street, Soho). Es la primera vez en la historia de las fragancias que se crea una colección completa en homenaje a una ciudad y a sus ciudadanos. Se trata de 23 perfumes, de mujer, de hombre y unisex. Cada uno tiene el nombre de un distrito neoyorquino y en los perfumes se concentran esencias que se identifican con estos barrios. Así, por ejemplo, para el Broadway se ha preparado una fragancia cautivadora y llena de energía, mientras que el perfume Park Avenue está pensado para una mujer contemporánea y de elegancia impecable.
Bond No. 9 recupera el arte refinado de mezclar sabores y fragancias, al utilizar sólo altas concentraciones del 18 al 22% de esencias puras, como se acostumbraba en los legendarios perfumes de los años 20 y 30. Laurice Rahme ha definido su colección de perfumes como la perfumerie autrement (perfumería alternativa) o perfumería lassez faire (perfumería de elección personal), porque la amplia gama de posibilidades que ella ofrece es fiel reflejo de Nueva York, la ciudad de las opciones, donde siempre hay algo que escoger. www.bondno9.com

 

 

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