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Jugo de arándano para adolescentes

George Doyle/Stockbyte/ThinkstockLa adolescencia es una etapa de individualización. Cada quien decide quién y cómo quiere ser, qué amigos quiere tener y a qué tipo de actividades quiere dedicar su tiempo.

Su alimentación
Generalmente, cuando los muchachos cursan preparatoria y universidad tienden a tener horarios de comidas desordenados, a saltarse algunos alimentos y a preferir antojitos, comidas rápidas y productos empacados. Consumen menos guisados, ensaladas, frutas y preparaciones caseras.
De beber, optan por los refrescos y los jugos procesados y por supuesto, descubren el alcohol, el tabaco y la fiesta.

Los padecimientos
Estos comportamientos tienen sus consecuencias. No es poco común ver adolescentes que en los primeros años de universidad y en los últimos de preparatoria ganen mucho peso o lo pierdan drásticamente. También son más frecuentes las situaciones de estreñimiento crónico o frecuente. Pero quizá el mal que más aqueja a los jóvenes de nuestro país, sobre todo a los que viven en una situación urbana, es la gastritis o la colitis.

Estos padecimientos, aunque distintos en sus órgano de localización (el primero se aloja en el estómago que se inflama, se distiende y duele; y el segundo es en el colon, la parte baja del intestino grueso que sufre de estreñimiento o diarrea, de dolor, distención y molestias generalizadas) son parecidos en su origen y en sus síntomas. Ambas condiciones tienen que ver con un estilo de vida desordenado. Son más comunes entre quienes no tienen horario para comer, se saltan comidas o hacen una sola, muy abundante a lo largo del día. También son más comunes en quien consume muchos irritantes, lleva una dieta rica en grasa y harinas refinadas y en quien consume líquidos ácidos (café o jugo de naranja) o cigarro en ayunas.

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El tratamiento
El tratamiento de estos padecimientos se centra mucho en el manejo dietético: una dieta ordenada y predecible, con cinco comidas fraccionadas a lo largo del día, ninguna de ellas demasiado abundante. Se busca también minimizar el consumo de alimentos muy ácidos y muy grasosos y desaparecer casi por completo los irritantes como el chile, el café, el limón, las especias y el chocolate del régimen alimenticio.

Algunas veces, sin embargo, el mero tratamiento dietético no es suficiente pues tanto la gastritis como la colitis pueden tener orígenes bacterianos o complicarse con la presencia de microorganismos nocivos en el tejido. Es común, por ejemplo, encontrar gastritis crónicas complicadas con la presencia de la bacteria helicobacter pylori. Y es aquí donde los arándanos se pueden volver los mejores aliados de los jóvenes. Tanto en el jugo como en los arándanos deshidratados, existen grandes cantidades de antocianinas (en particular proantocianidinas) y otros antioxidantes naturales muy poderosos (como los polifenoles, los flavonoides y los taninos).

Los arándanos y sus beneficios
Todas estas sustancias brindan flexibilidad y capacidad de recuperación a las membranas irritadas y les permiten una más fácil y rápida recuperación. Pero sobre todo, las antocianinas, pigmentos morado/rojo presentes en grandes concentraciones en estas deliciosas y versátiles frutas, tienen la capacidad de ayudar a detener la propagación de infecciones en el estómago y el resto del aparato digestivo e incluso pueden ayudar a prevenirlas. Y es que las antocianinas pueden modificar la estructura de las bacterias, previniendo su alojamiento en los tejidos.

Para los jóvenes que sufren de gastritis o colitis, sobre todo cuando ya se han ajustado en sus patrones alimenticios y en su dieta y persisten las molestias, la respuesta puede ser el arándano. Por su elevada concentración de fitoquímicos antioxidantes, pero sobre todo por su aporte de antocianinas, los arándanos son magníficos preventivos de infecciones en el aparato digestivo y así ayudan a mejorar los síntomas de la inflamación crónica.

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