La anestesia en cirugía plástica

Royalty-free/ iStockphoto/thinkstockPor Dr. Mauricio Marcos-Fahme

Cuando se piensa en una cirugía plástica, existen dos cosas por las cuales una persona resiste consultar al cirujano. La primera es vernos medio desnudas enfrente del médico desconocido y la segunda –quizás la más importante el riesgo de la anestesia por someterse a un procedimiento que no es necesario para mejorar nuestra salud. Muchas personas sentimos culpa de querer mejorar nuestra autoimagen y autoestima a pesar de las complicaciones. Todo esto, en parte, es motivado por nuestra cultura. Tenemos la idea de que no debemos vernos mejor cuando existen cosas más importantes en nuestras vidas.
Hoy en día, la anestesia ha progresado de tal manera que resulta casi imposible presentar complicaciones secundarias a ella. Toda mujer que planee hacerse una cirugía plástica debe someterse a una valoración física completa, exámenes de sangre, estudios radiológicos y una valoración cardiológica para aquellas mujeres por arriba de los 40 años son indispensables para garantizar nuestra seguridad.
Debemos comentar a nuestro anestesiólogo de las reacciones adversas a ciertos medicamentos o anestesias pasadas y así alertarlos de posibles complicaciones.

Los tipos de anestesia
1. La mayoría de los procedimientos son realizados por anestesia local y sedación o por bloqueos epidurales, como cuando se tiene un parto o cesárea. El temor de dormirse y no despertar no se presenta, ya que raras veces se utiliza la anestesia general. Los procedimientos en cirugía plástica no deben causar dolor. La mayoría de las mujeres experimenta molestias que son susceptibles de ser abatidas con el uso de medicamentos ordinarios.
Los procedimientos más comunes como la cirugía de cara, ojos y nariz, son realizados por medio de anestesia local y sedación. Los doctores colocan un catéter en la mano, con lo que consiguen sedar al paciente. De esta forma, el cirujano complementa la anestesia en la región, por medio de una infiltración local de anestésico, lo cual le permite operar sin dolor para la paciente.
2. Las cirugías de busto, abdomen y la liposucción suelen realizarse por medio de un bloqueo. En la cirugía del busto, se usa un bloqueo epidural alto. Es el mismo tipo de bloqueo que se usa para una cesárea, sólo que el catéter es colocado un poco más arriba.
3. Para las abdominoplastías y la lipoescultura, lo que se hace es un bloqueo bajo, tal y como sucede en la mayoría de los partos. De la misma manera, el cirujano complementa la anestesia infiltrando el área a tratar por medio de una dilución, que, aparte de dormir el área, disminuye el sangrado. Es importante recalcar que para cuando el anestesiólogo coloca el catéter en la espalda, la paciente no tiene conciencia de lo que está pasando. Esto, debido a que previamente aplicó una serie de sustancias que hacen a la paciente quedarse semidormida.

Para terminar
Una vez terminado el procedimiento, el catéter puede ser retirado si el procedimiento es ambulatorio o se puede dejar para el manejo del dolor postoperatorio, si la paciente se queda internada.
Por medio del catéter en la mano, recibe antiheméticos más novedosos, que tienden a eliminar las molestas náuseas o el vómito postoperatorio tan comunes en el pasado. También se administran bloqueadores de la secreción gástrica para disminuir la gastritis y acidez estomacal.

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