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La ética en el trabajo

Hemera/ThinkstockSi estás trabajando o vas a entrar pronto a trabajar, es bueno que revises los conceptos y las imágenes que tienes de lo que es una jefa o un jefe, porque te cuento que han cambiado mucho y no se parecen a lo que los libros tienen. En especial las y los jefes mexicanos. Los noruegos o los japoneses seguramente tienen su forma de ser, pero los de aquí, o los que vienen a trabajar a México desde otros países, tienen conductas que hay que conocer. Para empezar, hablemos de cómo te vas a presentar ante él o ella, ya sea por escrito, e-mail, entrevista o simple currículo.

No hables en yo-yo ¡por favor!
Leo varios currícula a la semana por cuestiones de trabajo. Casi sin excepción, donde se pone ‘objetivos’, la o el solicitante dicen: “Realizarme profesionalmente”, “cumplir con mis expectativas laborales” o “superarme y alcanzar nuevos niveles en el terreno profesional”… ¿Y la empresa que las va a contratar? ¿Bien, gracias? Pues no: ¡Mal, gracias! Lo primero que tú debes decirle a un presunto empleador es lo que puedes hacer tú por él o por su empresa. Pero hablan de sí mismos, de lo que esperan ganar o lograr para ellos… ¡absurdo! Tú eres un producto que debes vender al posible consumidor, ofrécele que eres incomparable para él/ella. Habla de lo que puedes hacer por esa empresa en particular, qué necesidades vas a satisfacer dentro de ella, qué capacidad única tienes para cumplirlo. ¡Vuélvete apetecible! Maquillaje para la personalidad

Esto no quiere decir que inventes o que mientas acerca de tu currículo. Así como no irías de cara lavada y sin peinar a tu entrevista, y, por el contrario vas a elegir qué te pones, cómo te maquillas y hasta qué aretes llevar, igual saca lo mejor de ti, ‘plánchalo’ desde antes. Investiga de su empresa: qué hace, a qué se dedica, quién es su competencia y cómo crees que podrías vencerla. Ensaya muy bien lo que hablarás con tu interlocutor. Ten preparadas preguntas acerca de sus ventas, de su mercado: el interés por “el otro” es el mejor gancho de venta.



En el campo de batalla

No bajes la guardia: así como en el campo de batalla no te descuidarías de las balas ni volverías la espalda al flanco enemigo, en el trabajo diario adelántate a lo que pueden necesitar de ti, muestra interés, conoce áreas distintas a la tuya, intenta tener una visión global. Esto te servirá incluso para futuras promociones: así ya sabes qué otras áreas de la empresa te gustan y cómo podrías encajar en ellas. No te plantes como un árbol que ya no se va a mover de ahí. Esto no lo dejes entrever. A tu jefe inmediato siempre debes darle a entender que eres su incondicional y que de ahí no te moverías; hoy ya no se usa traer la camiseta de la empresa puesta: se dice que la traes tatuada.
Ésa es la impresión que debes dar en todo momento.

Un consejo práctico

Muy importante, si tienes que señalar algún error en la empresa, en algún empleado, en procedimientos, en los resultados o en algo que hayas observado que no te parece recomendable, NUNCA LO HAGAS DELANTE DE TERCEROS. Las mujeres somos buenas para las cartitas, para las notas y los recaditos escritos: ensaya tu mejor caligrafía, usa un papel bonito y pídele al jefe una cita. Si no te la da, procede a contarle por escrito –sé breve, por favor– yendo al grano, pero con frases simpáticas y sin afirmaciones prepotentes. Un “me parece”, “en mi modesta opinión”, “quizá me equivoque, pero…” es mejor que sonar soberbia y altanera. O lo que es peor: igualada.

Cortesía para respetar la jerarquía

A simple vista, el ambiente de las oficinas hoy es muy relajado, se usa hablar de tú a los jefes –a algunos por lo menos– y ser muy igualitarios. Pero ¡ojo! Los mexicanos ocultamos una gran solemnidad bajo nuestros modos dizque democráticos y alivianados. Es mejor que le preguntes a tu jefe cómo le gusta que le hables. Dile algo mono como “Es demasiado joven para hablarle de Usted, pero no tengo costumbre de hablar de tú a mis jefes”. Ya de él o ella saldrá pedirte el tú o exigirte el Usted. Lo peor que puedes parecer es igualada. No te lo va a decir, pero le va a sentar muy mal.
El ingenio y la creatividad son efectivos, pero el respeto no ha pasado de moda.

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