La firme actitud de Rosa Parks

 

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Cuando nos referimos a la dignidad, vienen a colación argumentos legales y morales. Los primeros nos remiten a documentos históricos que han dejado huella en la historia de nuestra humanidad, como lo es la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos; los segundos, los morales, nos remiten a principios tan antiguos como el nacimiento mismo del cristianismo. Como pueden ver, la lucha por el respeto a la dignidad humana ni es nueva, ni está resuelta.

La historia de Rosa Parks que les quiero compartir es un ejemplo de ello

Rosa Parks como todos los días tomaba el autobús y se sentaba en la zona destinada a la gente de color, ya que en ese entonces no se permitía que blancos y negros compartieran asientos. Más aún, si una persona blanca al subir al autobús no encontraba lugar, la mujer u hombre de color debía cederle su lugar a la misma sin cuestionamiento alguno de por medio.

Ese día el chofer le exigió a Rosa Parks ceder su lugar al hombre blanco parado junto a ella, quien esperaba confiado que ella se hiciera a un lado. Ante el tono de la exigencia, a la cabeza de Rosa Parks llegaron de golpe todas las injusticias e insultos cotidianos vividos y contenidos, y que por un momento se tradujeron en un respiro profundo, y en lo que sería uno de los más valientes y bellos “NO” de la historia.

Apartheid norteamericano

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Era el año 1955, época en que la segregación racial predominaba todavía en la mayor parte de los estados del sur en Estados Unidos. La actitud desafiante y firme de Rosa al cuestionar el derecho de los blancos por pisar su dignidad, le ameritó ser encarcelada.

Nunca imaginó las manifestaciones que se generarían por su encarcelamiento, y que su temerario “NO”, daría lugar a la creación de la Montgomery Improvement Association, organización cuya finalidad era la defensa de los derechos civiles de la minoría negra, presidida nada más y nada menos, por quien sería más tarde la cabeza de este movimiento: Martin Luther King.

En respuesta al encarcelamiento de Rosa Parks, la asociación organizó un boicot en contra de la empresa de autobuses que duró más de un año, a pesar de los esfuerzos y amenazas de las autoridades en contra de los trabajadores que se transportaban a través de aquéllos.

El poder de la no violencia

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Pese a las represalias, e incluso un atentado a la casa de Martin Luther King, el movimiento siempre fue un movimiento pacifista que logró, un año después del “NO” de Rosa Parks, el 13 de noviembre de 1956, que las leyes segregacionistas en los transportes públicos fueran declaradas ilegales.

Historias como las de Rosa Parks, o las de las hermanas Mirabal, quienes por su activismo político en contra del dictador Trujillo, pagaron con su vida el precio de la lucha por la libertad en República Dominica (agosto de 1960), son sólo una pequeña y simbólica muestra de la fuerza de la actitud de mujeres valientes.

Compartir la historia de mujeres como ellas, nos permite darnos la oportunidad de reflexionar respecto la enorme fuerza que cada una de nosotras llevamos dentro y que suele ser aplastada o minimizada en muchas ocasiones por nuestra realidad social.

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Por supuesto que hemos dado pasos significativos en nuestra lucha por el trato digno y equitativo

Tenemos una reforma constitucional en materia de derechos humanos, en la que el derecho a la no discriminación es pieza fundamental, contamos con leyes a favor de la igualdad, Comités de género y presupuestos para su funcionamiento y sin embargo, los estereotipos de lo femenino, siguen aferrándose en el vivir diario de miles de mujeres.

Pienso en Rosa que en ningún momento se dejó avasallar por su condición de mujer de color en una sociedad segregacionista, a pesar de sus temores que como humano debía tenerlos. Sólo pensó en que no podía tolerar más una circunstancia que agredía su dignidad y la minimizaba con cada acto.

No es necesario pensar en grandes luchas o actos sumarios para cambiar las cosas. Cambiar nuestra realidad y entorno requiere, en primer término, pensar que no estamos dispuestos a tolerar una ofensa más a nuestro pensamiento y a nuestra persona. Rosa Parks sólo se atrevió a decir “NO”, ¿a que nos atreveremos las mujeres de hoy a decir “NO” para sentirnos más plenas y libres? Dependerá sin duda, de la fuerza de nuestra actitud.

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