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La gran confusión de la pareja actual

La gran confusion de la pareja actual

 

Si nos remontamos a la época de las cavernas, podríamos ver el rol, tanto del género masculino como del femenino perfectamente definidos en función de sus habilidades para sobrevivir.

Mientras que el hombre salía a cazar y construía armas, la mujer recolectaba plantas comestibles, distribuía el alimento y cuidaba de los hijos. La recolección era impecable. Escogía lo mejor, aunque invirtiera mucho tiempo.

A lo largo de los siglos las mujeres hemos conservado huellas en nuestro inconsciente que nos conducen a actuar con el mismo impulso del pasado, por ejemplo, somos capaces de estar en el supermercado o en una tienda de ropa buscando minuciosamente hasta encontrar lo que necesitamos, de tal modo que la recolecta sea perfecta, sin importar el tiempo que se invierta en ello.

No podemos negar nuestra naturaleza, pero tampoco la evolución que lo femenino ha experimentado hasta el día de hoy

La gran confusion de la pareja actual

Las nuevas tareas que tenemos que enfrentar sumadas a las de siempre. Hemos aprendido a salir a “cazar”, y esta transformación ha empujado también a los hombres a moverse de lugar para voltear a ver su “machismo”. Aquí es en donde surge la confusión para ambos sexos.

Las mujeres no saben distinguir con claridad lo que es SER FEMENINA de lo que es SER SUMISA, y a veces asumen actitudes de rechazo hacia su propia naturaleza para defenderse. Sin que sea su intención, se ponen menos femeninas, pero de esta forma se ven obligadas a luchar y competir con el hombre en un terreno masculino para validar algo tan femenino como son las sutilezas de la vida interior que sólo una mujer percibe con tanta naturalidad. La mujer sabe mirar detrás de las acciones las intenciones subyacentes, por eso puede detectar “la mala vibra de su suegra sin que el hombre se percate de nada”.

Es importante que ella distinga sin confusiones la diferencia entre la sumisión y la feminidad, porque en el pasado estos términos estaban entrañablemente ligados

Rechazar la sumisión es indispensable, así como también poner atención en no poner en peligro lo femenino. La sumisión como tal está relacionada con la violencia y la denigración hacia la mujer. Existen dos formas de enfrentarlo desde lo femenino o desde lo masculino.

Lo femenino posee una fortaleza interna inigualable. La actitud masculina desde el corazón de la mujer se transforma en masculinoide (parecido a) y nunca es igual ni mejor a la del hombre. Hay que utilizar el método correcto. Para la mujer el método es usar esa fuerza interna, actuar con la parte más desarrollada de su feminidad, saber escoger a qué batalla entrar y a cuál no.

Decidir si lo hace con actitud femenina o no, es el dilema. El “no me dejo de nada” no tiene nada que ver con lo femenino. Tanto la mujer como el hombre “no se deben dejar de nada”.

Tenemos que recordar que ser receptivas nos da seguridad puesto que está en nuestros genes, en nuestro inconsciente y hasta en nuestro cuerpo

Los órganos genitales femeninos “reciben”, están hacia dentro, no se ven. Por eso las mujeres están acostumbradas a navegar en la oscuridad de las emociones que también se encuentran en el interior. La mujer actual no sabe qué tanto debe ser receptiva para no parecer sumisa. Ser receptivas significa voltear hacia nuestro interior y hacer respetar lo que sentimos, lo que queremos, lo que necesitamos. Nuestra receptividad nos debe conducir a buscar hacia dentro en vez de hacia afuera.

La gran confusion de la pareja actual

La sumisión implicaba darnos cuenta de lo que sentíamos y queríamos pero ignorarlo o reprimirlo para someternos al deber ser, o a la imposición masculina. Al día de hoy ¿cuántas veces las mujeres logran ser escuchadas? Es probable que ahora en vez de callar y someterse, se van al otro extremo, el de ¡exigir!

La masculinización de la mujeres una cara deformada de la sumisión del pasado. Ahora las mujeres gritan, imponen o amenazan, pero en realidad ¿hacen valer lo que sienten?

Por otro lado, el hombre está inmerso en una confusión también. No sabe distinguir entre lo que es SER MACHO a lo que es SER MASCULINO. Tratan de ser considerados con la mujer reprimiendo su masculinidad y esto tarde o temprano los empuja a salir huyendo.

Ambos están buscando una relación de pareja que les permita albergar todas las transformaciones sufridas a través del tiempo. Que por un lado las mujeres puedan sentirse suficientemente femeninas e independientes y a los hombres tan masculinos como considerados y sensibles.


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