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La maternidad como una opción de vida

Stockbyte/ Stockbyte/ThinkstockHace tiempo un caso terrible sacudió a España: la tortura y muerte a golpes de un pequeño de 6 años a manos de sus padres. Lo que más sorprendió de este caso de maltrato familiar –que lejos de ser único es muy frecuente en todos los países– es que este niño era adoptivo y que sus padres se sometieron a varios tratamientos de fecundidad antes de decidirse a adoptarlo. Y la adopción tampoco fue sencilla, pues en España los trámites suelen ser bastante más largos y complicados que en México. ¿Por qué compartir este caso contigo? Porque de la maternidad se han inventado más mitos que de ningún otro fenómeno humano.

Amor maternal obligatorio
Dice una escritora francesa, autora del controvertido libro ¿Existe el amor maternal?, que este amor es un don que algunas mujeres tienen, pero no se les da a todas. Si una mujer, que biológicamente puede ser madre, no siente en muchos casos ese amor maternal tan fácilmente, ¿qué diremos de los hombres para quienes la paternidad es un imperativo social? Todo esto compone un coctel del que rara vez se nos habla. La televisión nos muestra en sus historias como, ante la noticia de un embarazo, las mujeres lloran de felicidad mientras que los hombres caen de rodillas ante su pareja, llenos de alegría. Sin embargo, las estadísticas nos dicen lo contrario: la mayoría de las mujeres en el mundo “se resignan” a ser madres mientras que los hombres se sienten “obligados” a ser padres para ser aceptados socialmente.
Desde la sociedad más tribal de África hasta la más sofisticada de Noruega distan mucho de aceptar que un hombre no sea padre de familia. Las religiones monoteístas han colocado a la maternidad como una obligación ineludible de la mujer, y en las más ortodoxas, no tener hijos significa no sólo el rechazo del marido, sino el repudio social, sin posibilidad de que se estudie si el problema proviene del padre. Aun los más moderados de todos los países miran con recelo y califican de egoístas a las mujeres que no tienen hijos. Muchas veces, juzgando incluso sin saber las razones de ello.

¿La maternidad es para mí?
Una ley o una religión no pueden asegurarle a una criatura el amor de sus padres, no hay manera de exigir amor; simplemente se da. Aunque es un hermoso sentimiento, lo que una criatura exige de su madre es demasiado y durante un largo periodo de tiempo; además, todas sus necesidades son constantes y el hecho de atenderlas puede ser agotador. Al padre por su parte, la sociedad le exige poco de su crianza, pero no así en las cuestiones económicas.
En nuestros días casi no hay apoyo familiar para la madre. Muchas mujeres estudian, pues legítimamente desean avanzar para desarrollarse dentro de un mundo laboral cada vez más competitivo. Por ello, es válido replantearte la pregunta de si deseas o no ser madre. No serás un monstruo por dudar de tu capacidad maternal; tampoco eres una egoísta si deseas cumplir con tus anhelos profesionales para después retomar los planes personales.
Si la sociedad continúa imponiendo la maternidad como requisito para aceptar a la mujer como seres humanos completos, seguiremos condenando a muchos pequeños a situaciones difíciles, sino es que francamente peligrosas y a mujeres que verán la maternidad no como un regalo de vida, sino como una imposición o simplemente, una mala decisión.

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