La reconstrucción del labio leporino

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La mayor inquietud que puede presentarse durante el proceso de gestación de un bebé, es no tener la certeza de que se encuentra saludable, de ahí que sea tan importante que desde el momento en que se presenta la posibilidad de embarazo, se realicen las pruebas de laboratorio recomendadas por el médico, ya que ésta es la única forma de poder detectar alteraciones de la salud o malformaciones, como es el caso del labio leporino.

El doctor Édgar Hernández Andrade, subdirector de Investigación Clínica del Instituto Nacional de Perinatología, explica que se trata de: “Un defecto congénito, es decir, se presenta antes del nacimiento, durante el proceso de formación. Los bebés se forman de manera cilíndrica y debido a la ausencia de sustancias como el ácido fólico y la homosisteína, el cierre no se realiza de manera completa y es así como se presentan esos defectos, que pueden ser de cara, abdomen o columna vertebral”.

Dado que el labio leporino se presenta en un periodo temprano del embarazo, es posible detectarlo desde las primeras cuatro o cinco semanas de gestación, por medio de un estudio de ultrasonido, aunque cabe aclarar que si el daño es menor, puede resultar imperceptible.

En este sentido, el doctor Hernández Andrade recomienda a todas las mujeres embarazadas consulten con su médico la posibilidad de realizarse un ultrasonido morfológico, el cual permite observar toda la anatomía del bebé, entre las semanas 18 y 22. Si en esta primera prueba los resultados no revelan ninguna alteración, se recomienda repetirla durante la semana 28 de gestación.

¿Qué consecuencias traerá?
Hay casos más complicados que otros. El especialista señala: “Cuando únicamente afecta el labio no es grave, porque sólo compromete la parte estética. Cuando el problema es también de paladar, probablemente condicione un poco el habla y la dicción. Ahora bien, si el paladar está involucrado –deformación conocida como paladar hendido- y tiene también una fisura, sí hablamos de un caso más complicado, ya que se afecta la deglución, es decir, el bebé no puede comer bien y existe el riesgo de que los líquidos pasen a los pulmones. Sin embargo, la buena noticia es que en ambos casos existe una solución consistente en una cirugía correctiva, pero en tanto es posible enseñar a los padres a alimentar de manera adecuada al bebé”.

El doctor Hernández explica que el labio leporino y en su caso, el paladar hendido, no ponen en peligro la vida del bebé; “por esta razón es recomendable esperar al nacimiento del bebé para someterlo a la cirugía, aunque lo adecuado es realizarla lo antes posible debido a que la cicatrización es mejor y la fisura se vuelve prácticamente imperceptible”, advierte el doctor entonces, lo mejor es esperar al nacimiento para realizar el procedimiento. En este momento, las opciones son el diagnóstico antes del nacimiento y la corrección cuando haya nacido el bebé, lo más temprano posible, porque la cicatrización es mejor”, advierte el doctor Hernández Andrade.

El labio leporino y el paladar hendido se pueden prevenir si la mujer consume ácido fólico, antes del embarazo y por lo menos durante los primeros tres meses del mismo. Sin embargo, se recomienda que se siga tomando a lo largo de toda la gestación, siempre con base en las indicaciones del médico tratante.

En México, las instituciones públicas y privadas tienen los equipos y las personas capaces para hacer el diagnóstico y son excelentes opciones para efectuar la corrección anatómica y funcional del bebé. Si tu hijo nació con labio leporino o paladar hendido tú puedes acudir a hospitales generales como el Instituto Nacional de Pediatría, el Hospital Infantil de México o las opciones hospitalarias derivadas del IMSS o el ISSSTE, así como a diferentes centros particulares para recibir la atención adecuada.

El hecho de realizar el diagnóstico a tiempo permite planear como pareja la forma en que abordarán el problema y le darán solución, lo cual abre grandes posibilidades de que desde el vientre tu hijo sienta la seguridad y la tranquilidad de que sus padres están al pendiente de todo lo relacionado con su bienestar.

 

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