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La terapia de las constelaciones familiares

Parece que la terapia psicológica tradicional, que te lleva al terapeuta cada semana durante años, ha llegado a su fin. El alto costo del psicoanálisis y sus pocos resultados han propiciado la búsqueda de caminos alternativos rumbo al bienestar. Entre ellos está la novedosa terapia de vinculación y constelaciones familiares, que asegura que sólo a través de un vínculo sano con nuestros seres cercanos satisfacemos nuestras necesidades de amor.

En grupo y con desconocidos

Esta terapia se realiza en grupo, y no necesariamente los participantes se conocen. El cliente (no se le dice paciente) expone en pocas palabras su problema al terapeuta, llamado facilitador, quien pide al cliente hacer su “constelación”. Esto quiere decir que el cliente solicita a varias personas del grupo que lo representen a él y a los miembros de su familia y los distribuye en el espacio de trabajo.

Los representantes, moderados por el facilitador, relatan sus emociones y sensaciones físicas ante el problema familiar: así emerge el verdadero conflicto, la causa y su solución. El cliente no interviene directamente en la terapia, sólo observa e interpreta lo que ve y encuentra el problema de fondo. Parece mágico, pero no lo es, asegura el sicólogo alemán Harald Hohnen, director del Instituto Bert Hellinger en Berlín.

Cómo funciona

Tanto Harald Hohnen como Bert Hellinger, el iniciador de esta terapia, aseguran que tiene que ver con la memoria colectiva observada entre animales. Para los psicólogos, de la misma manera se propaga la información entre los miembros de una familia, por muy alejados que estén: es que están conectados de forma energética y espiritual.

Guardamos información ancestral

Hellinger dice que cada ser humano guarda información ancestral en un halo energético de 50 centímetros a su alrededor. Por eso, cuando algo le sucede a una persona, sus familiares también se ven afectados, porque el problema se propaga de forma energética; de igual forma llega la solución. Cuando el cliente toca la mano de quienes van a representar su constelación, sin darse cuenta les transmite su información personal y la de su familia.

Todo funciona en sistemas

Esto parte del principio básico de que cada reino (animal, vegetal, humano) es un sistema donde todo está interrelacionado. Cuando algo desequilibra al sistema, éste se balancea hasta recuperar su propio equilibrio, dice Hohnen.
La familia también es un sistema y si algo le pasa a uno de sus miembros, todos se ven afectados, aun los que ni siquiera han nacido. La terapia de constelaciones familiares (CF) dice que vivimos las consecuencias de los actos de nuestros ancestros, por eso no podemos vivir ignorando las historias de vida de nuestros familiares.

La responsabilidad de curarse es sólo del cliente

Duele saber que la vida no es justa, que nos usa y buscará su equilibrio a costa de lo que sea y de quien sea. El error del psicoanálisis radica en que por años el paciente deposita en el médico la responsabilidad de curarlo. En cambio, a la terapia de CF le basta una sesión, que dura de 20 hasta 90 minutos. En ella el facilitador muestra el problema al cliente, a veces también una salida o solución y deposita en éste la responsabilidad de curarse. Lo importante es saber que hoy existe una alternativa para sanar las heridas y después abrirse a una vida plena y feliz a la que todos, sin excepción tenemos derecho.

Principios de las CF

Si recibes algo, tienes que dar algo a cambio

Si un hombre le regala a una mujer un anillo de diamantes, ella debe darle algo equivalente a cambio. El ejemplo también aplica cuando alguien salva la vida de otro: éste tiene que hacer algo de la misma magnitud para retribuir a aquél. Si no es así, algún descendiente de quien recibió el favor hará el sacrificio. Esta actitud será incomprensible para los que rodean al que se sacrifica: nadie, ni siquiera él mismo, entiende por qué actúa así.

Los hijos reciben de sus padres

Esta regla es difícil de asimilar y causa muchos problemas. Cuando los padres mueren, muchos hijos se hacen cargo de los asuntos que ellos no terminaron.  Esto sucede con más frecuencia con las hijas. Hellinger dice que estamos más atados a nuestros padres cuando los odiamos que cuando los amamos.  Enfermarse o morir a temprana edad es un “servicio” que se rinde a los que murieron antes, generalmente a la madre “que tanto se sacrificó por nosotros”. Quizá ella aguantó a un esposo al que no amaba o no se realizó profesionalmente. En general, tanto amamos a nuestros padres que, inconscientemente decidimos enfermar o hasta morir por ellos, pero esto no resuelve el problema.

El primero tiene más derechos

En un divorcio, la primera esposa tiene más derechos que la segunda y ésta, más que la tercera.  Si una primera esposa “deja su lugar” a una segunda, ésta debe reconocer el sacrificio si quiere que su matrimonio sea exitoso, pero en la práctica la segunda esposa cela a la primera y evita que sea reconocida. Eso afecta su matrimonio, que tarde o temprano se romperá. El sistema desequilibrado lo remediará pasando la cuenta a otros inocentes.

Todos tienen derecho a pertenecer a una familia

Incluso quienes fueron abandonados, muertos, regalados o abortados pertenecen a una familia. La terapia de CF busca reconocerlos y honrarlos para que nadie pague posteriormente por ello con dolor.

Nadie es juez ni policía de nadie

Es importante no juzgar la actuación de nuestros ancestros, aunque descubramos que pagamos por sus miedos, debilidades o fracasos. Hay que comprender que muchas situaciones no tienen una salida fácil.

Lo único importante es recordar que HOY todo tiene solución: la terapia de vinculación y constelaciones familiares es una alternativa para lograrlo.

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