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La vida sin cables

Adam Crowley/ Valueline/hinkstock.

Hace unos meses, el arquero polaco Arek Onyszko, quien juega para un equipo de futbol danés, atrapó las miradas durante los partidos, no por atajar el balón con habilidad, sino por el grillete que lucía alrededor de su tobillo izquierdo: nada menos que  un dispositivo localizador.
Acusado de violencia contra su esposa, conocer su paradero en todo momento era parte de la pena que le fue impuesta.
Queda claro que los seres humanos e incluso los animales con sus chips identificadores, estamos aprovechando las plataformas inalámbricas para abordar toda clase de situaciones y desafíos.

Un sueño hecho realidad

El tema que tiene hipnotizados a técnicos y científicos es el de la “telepresencia”. Su máxima expresión hasta ahora, podemos verla en las sondas que se han enviado a Marte, que incluyen vehículos equipados con brazos robóticos y mini  laboratorios en su interior, que permiten a los exploradores del espacio realizar experimentos con los que hace una década sólo podían soñar. Cabe mencionar que haber llevado sus instrumentos tan lejos los ha hecho incluso plantearse la posibilidad de transmitir olores a distancia. A un nivel más terrestre, la telepresencia ya ha mostrado su potencial y fiabilidad en la medicina, donde cirujanos ya realizan operaciones por medio de cámaras y brazos mecánicos a un paciente que se encuentra en otro sitio.

Con y sin ataduras
Como cualquier tecnología, a medida que evoluciona, su precio disminuye y llega hasta aplicaciones totalmente mundanas: mientras para un acusado el grillete ya no tiene una bola de hierro, sino un rastreador satelital; para los inocentes, la libertad aún depende de un cable. Y cabe aquí la corrección, porque llamamos inalámbrico a lo que en realidad se debería llamar sin cable, son once letras en una palabra contra ocho en dos, más el benefi cio de hablar correctamente. Así que, alambre y cable no son la misma cosa y lo que nos mantiene presos al enchufe o al escritorio son los cables.

Tal vez te preguntes por qué prefiero dejar en estas líneas un poco de conocimiento, en lugar de sugerirte cuál es el teléfono móvil o artefacto más avanzado en esta carrera por liberar al usuario de sus ataduras: simplemente porque el conocimiento es valioso mientras la tecnología, en particular éstas que se encuentran en pleno desarrollo, hoy son lo máximo y mañana son antigüedades.

Sólo una posibilidad
Si la vida sin cables te hace más eficiente o te da una mejor calidad de vida, invierte en estar a la vanguardia; de otra forma, despreocúpate, la vida sin cables se aproxima lo deseemos o no.
Actualmente, por ejemplo, no hay computadora sin dispositivo para redes sin cables, compra cuando tengas que comprar y disfrútalo por el mayor tiempo posible, hasta que la obsolescencia te obligue a gastar de nuevo.

Y tampoco construyas falsas ilusiones. Hoy liberarse de los cables es posible, pero sólo hasta cierto punto porque no importa qué tan bien esté armada tu red, si tu edifi cio es inteligente o lo avanzado de sus equipos, la fiabilidad de la tecnología en nuestro país tristemente aún depende de que nadie en algún punto entre tú y el servicio que requieres, haya dicho: “¿Ahora qué hacemos?  Pues amárrale con un alambrito”.
Porque entonces desde ahí, ya nada es inalámbrico.

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