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Las actitudes positivas se aprenden y se contagian

Las mamás de todas las épocas nunca se han equivocado al colocar al orden como uno de los valores prioritarios en la vida de toda persona. “Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”, rezaban cada vez que se encontraban a su paso juguetes tirados o una habitación desastrosa.Siri Stafford/ Lifesize/Thinkstock

Esta frase tan familiar para muchos, guarda sabiduría, pues es en el orden que radica la posibilidad de actuar oportunamente, llevar un registro detallado de las responsabilidades con las que hay que cumplir, mantener limpios y bajo control cada uno de los espacios que se habitan, entre otras muchas ventajas que representa. Pero una de las principales es que a partir de él, la posibilidad de aspirar a una vida más plena en la que disfrutar de espacios para convivir con los seres queridos y ¿por qué no? A una misma.

Las actividades se acumulan día con día, de ahí que se vuelva indispensable distribuir el tiempo y aprender a fijar prioridades

¿Esto es parte del orden? Sí, ya que a partir de estos puntos resultará más sencillo organizar la agenda y cada ámbito de tu vida.

Reconocer tus horarios y cada una acciones que realizas durante el día será primordial en la búsqueda del orden: “Primero es importante que cuando se tome la decisión de fortalecerlo, la persona comparta esta inquietud con las personas con las que convive directamente, es decir la pareja, los hijos, la persona que brinda su apoyo en las labores domésticas o su asistente en la oficina, se les debe transmitir el mensaje de todo lo que se espera obtener con esta medida, es decir, en qué va a redituar ser ordenados, por ejemplo: Si cada miembro de la familia se hace cargo de mantener limpia su habitación y poner su ropa sucia en el contenedor que se indique, esto permitirá que la mamá pueda destinar el tiempo que ya no invierte en realizar estas actividades, lo ocupe para preparar su examen de inglés o para realizar un pasatiempo que a ella la relaje. Al actuar de esta manera todos tendrán claro el objetivo y será más sencillo obtener su colaboración”, explica la psicóloga Mariana Rivera, especialista en terapia familiar.

Posteriormente, es recomendable que anotes en una libreta todo lo que haces a lo largo de cada día, cuánto tiempo inviertes en ello, así como el grado de importancia y la posibilidad que tienes de ser apoyada por alguien más. Una vez que cuentas con esta información deberás analizar la manera en que puedes repartirlas de mejor manera, es decir: si el fin de semana lo ocupas para hacer la despensa, puedes aprovechar la oportunidad para llevar la ropa a la tintorería; escoge lugares que por los servicios con que cuenta te faciliten realizan acciones diversas, por ejemplo asiste a un centro comercial donde haya servicios bancarios y un cine, así después de una jornada en la que cumpliste con hacer tus pagos y comprar el libro que tu hijo necesita para la escuela puedes culminar con una divertida tarde en el cine.

Tener claro que el apoyo es necesario en ciertas circunstancias, forma parte del orden, ya que hay ocasiones en las que por no querer aceptar que se requiere es fácil saturarse de responsabilidades que no se pueden cumplir adecuadamente, y se genera una lista interminable de consecuencias nada alentadoras que repercuten a nivel laboral y personal.

“Delegar responsabilidades es algo que a pesar de parecer muy sencillo y deseable, para muchas personas es un paso difícil, pues temen dejar de hacer lo que consideran nadie puede hacer mejor que ellos, pero justamente para apostarle a los buenos resultados hay que dejar cada cosa en las manos adecuadas y esto se logra cuando somos capaces de reconocer las habilidades de quienes nos rodean”, agrega la psicóloga.

Aspirar a él puede convertirse en un factor de transformación en tu vida, lo mejor es que las actitudes positivas se aprenden y se contagian, pues quienes conviven contigo percibirán que eres una mujer más efectiva, con menos complicaciones y con mayores espacios para dedicarte a tu crecimiento personal. De hecho el primer paso está dado desde el momento en que decidiste hacer del orden parte de tu existencia.

“La perseverancia es el motor del éxito”.

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