Las hormonas: cronómetro del sueño

BananaStock/BananaStock/ThinkstockDurante todo el día, tienes que cumplir con gran cantidad de actividades. Quizá  trabajes 20 horas y duermas sólo cuatro. Pero dormir es una necesidad fisiológica fundamental, ya que te permite tener un óptimo desempeño, además de favorecer el bienestar físico y el emocional.

Las fases del sueño
Sueño de Ondas Lentas o NO MOR (Movimientos Oculares Rápidos). Inicia desde que empiezas a dormirte hasta que alcanzas el sueño profundo.

Fase 1 (vigilia-sueño). Es la transición entre estado consciente y sueño, cuya duración es de uno a siete minutos.
Fase 2 (sueño ligero). Disminuye el ritmo cardiaco y respiratorio, el sistema nervioso bloquea las vías de acceso a la información sensorial y se presentan movimientos oculares laterales lentos.
Fase 3. Se presenta a los 20 minutos de haberse quedado dormido y el sueño es moderadamente profundo. El bloqueo de las sensaciones se intensifica.
Fase 4. Etapa de mayor profundidad de sueño y en la que la actividad cerebral es más lenta. Periodo esencial para la restauración física y psíquica del organismo.

Sueño de Movimientos Oculares Rápidos (MOR). Durante esta etapa, la actividad del cerebro es muy similar a la registrada en estado de vigilia, aunque no haya actividad alguna. Sin embargo, mientras dormimos se presentan movimientos oculares rápidos, lo que indica que entramos en el laberinto de los sueños más profundos que podemos apreciar en forma de narración.

La influencia hormonal
Las hormonas sexuales que intervienen en la regulación del sueño femenino son:
Estrógenos. Aportan vitalidad física, psicológica y sexual, nos hacen sentir dinámicas y optimistas. Mantienen en buen estado la consistencia del esqueleto durante la edad reproductiva e inducen la elevación de colesterol bueno.
El nivel adecuado de estas hormonas aumenta el tiempo total de sueño, y se incrementa, sobre todo, la duración del sueño MOR. Las mujeres que se encuentran en la menopausia presentan drástica disminución en los niveles de estrógenos, hasta desaparecer. Uno de los síntomas de ello es el insomnio y los despertares nocturnos, alteraciones que disminuyen cuando se recurre a terapia de reemplazo hormonal.

Progesterona. Afecta la parte glandular del seno, induciendo un aumento en su tamaño, especialmente en los días previos a la menstruación. Estimula retención moderada de agua y sal por parte del riñón, lo que se traduce en discreto incremento del peso corporal y acumulación local de líquidos; este efecto es más notorio durante el síndrome premenstrual.
Se ha demostrado que esta hormona tiene propiedades somníferas, anestésicas y ansiolíticas. Por lo tanto, al encontrarse disminuida, altera la calidad del sueño.

En el ciclo menstrual
En las distintas fases de este periodo tienen lugar ciertos cambios en los patrones de sueño. Por ejemplo, en el periodo premenstrual, se ha detectado aumento en la etapa del sueño ligero (fase 2), disminución en el sueño moderadamente profundo (fase 3) y en el sueño MOR, así como incremento del insomnio y dificultad para despertar en la mañana.

¿Qué ocurre en el embarazo?
Las mujeres encinta refieren que duermen mayor número de horas al día y aun así se sienten fatigadas. Dicho estado responde al aumento de los niveles de la hormona progesterona. En el último trimestre del embarazo es común que reporten deficiente capacidad para descansar, lo que se debe a que el sueño profundo disminuye y se incrementan los despertares nocturnos.

En la menopausia
En los años próximos a la menopausia comienzan a aumentar los trastornos del sueño. Esto se debe al cambio gradual en el nivel de las hormonas sexuales; en consecuencia, el sueño profundo disminuye y se manifiestan molestos despertares nocturnos.

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