Un portal realizado por y para mujeres con temas de moda, belleza, sexualidad, pareja, embarazo, hogar, trivias, consejos y mucho más

Las letras me condenan

“Hace un par de semanas sorprendí a mi jefe cuando le marqué a las 7 de la mañana para saber por qué nadie llegaba a la junta programada. Él muy descontrolado me dijo que efectivamente nos íbamos a reunir pero exactamente en un mes. Después me di cuenta que el correo que había mandado su secretaria para convocar a la cita decía claramente 11 de marzo, pero yo entendí que era en febrero porque tengo que confesar que no leí bien la información que me mandaron”, explica apenado René.

La anécdota que comparte no es un caso aislado, la realidad es que si nos ponemos a pensarle un poco, seguramente nos vamos a encontrar con que también hemos sido presas fáciles de este tipo de confusiones, y no siempre es responsabilidad del remitente sino de nosotros que no prestamos atención a lo que leemos.

No son sólo letras

Como lo explica Susana Eguía Malo, profesora de la Facultad de Psicología de Estudios de Posgrado de la UNAM, “Leer implica no solamente decodificar los signos –que son las letras y palabras– que en conjunto forman ideas, y a su vez transmiten información. El objetivo de la lectura es recibir un mensaje y precisamente el nivel de comprensión de lo que leemos, es fundamental para el aprendizaje”.

Todo el tiempo estamos expuestos a la lectura de algo, desde la caja de cereal que adquirimos en el súper mercado hasta documentos importantes que involucran asuntos personales, escolares o profesionales, de ahí que debemos prestar atención a los mensajes que recibimos, por lo que vale la pena considerar uno de los consejos que la especialista comparte:

“Aún cuando leamos mentalmente debemos tener presente los signos de puntuación para poder interpretar correctamente lo que se nos dice. Ésta nos da el ritmo de la lectura y nos ayuda a captar la idea de lo que está escrito. A veces una coma o un signo de admiración cambian el sentido de toda una frase”.

Considera las siguientes recomendaciones:
1)    Trata de leer de manera pausada. No lea más rápido de lo que permita su comprensión.
2)    Procura no leer palabra por palabra, ya que de esta manera limitas tu capacidad de retención. Trata de leer bloques completos.
3)    Evita la subvolcalización, esto es pronunciar mentalmente cada palabra.
4)    Puedes probar leer en voz alta. A veces, escuchar tu propia voz ayuda a retener las ideas.

Huele a peligro…

El caso de René afortunadamente no tuvo repercusiones serias, aunque sí es un hecho que pudo haberse evitado madrugar si en su momento hubiera leído con atención el correo recibido, pero no siempre el impacto es menor, si lo piensas puede ocurrir que por esa falta de atención firmes un documento que te comprometa, que no aproveches adecuadamente un servicio contratado o que alguien te conteste con el consagrado: “¿es que no leyó las letras chiquitas?”.

En lo que se refiere a tus gustos y preferencias puedes optar con libertad por hacer de la lectura un hábito que te ayude a construir momentos de placer y distracción, o bien, elegir otra forma de recibir información, pero en la vida cotidiana leer es parte de nuestra rutina y muchas cosas que resolvemos dependen directamente de una buena interpretación de un mensaje, sólo por eso vale la pena dedicar el tiempo necesario a prestar atención y comprender lo que alguien más trata de transmitirnos. El plus de seguir esta conducta es que también es una forma de mostrar respeto y valor a lo que los demás nos comparten; y una consideración hacia ti mismo.

También podría gustarte
Comentarios