Lecciones que la vida te ofrece

iStockphoto/ThinkstockTenemos el potencial de aprender tanto de nuestros fracasos como de nuestros aciertos. Estos pasos facilitarán el proceso:

1. Identificación.
Cuando te encuentres frente a un éxito o una crisis,
pregúntate qué eventos lo propiciaron: ¿qué tipo de disciplina seguiste?, ¿realizaste un esfuerzo extraordinario?, ¿cuál fue tu actitud?, ¿hiciste caso de experiencias anteriores?

Una vez que hayas respondido a las preguntas anteriores, comenzarás a armar la narrativa de tus éxitos y fracasos. Si pones atención, encontrarás un patrón: las pequeñas peleas que te llevaron a la gran explosión, los descuidos que ocasionaron las fracturas en una relación, o bien, los pasos que te llevaron a lograr un ascenso o a superar una crisis marital. Cuando observamos en retrospectiva nuestra historia, veremos pasos que encajan perfectamente con el desenlace.

2. Comprensión. En ocasiones nos preguntamos cómo tomar una decisión: ¿cuánto tiempo darle a una relación tambaleante?, ¿cuándo renunciar al trabajo?, ¿cuándo pedir un aumento? Pero una vez que identifiquemos señales similares a las de situaciones pasadas, podremos comprender si estamos caminando en la dirección adecuada. A medida que decodificamos cada señal, nos daremos cuenta de que hemos recibido el mensaje perfecto para guiarnos hacia el siguiente paso.

Una vez que comprendamos el mensaje, podemos detener en seco las conductas potencialmente dañinas y tomar otro curso de acción. Por otro lado, si percibes que estás siguiendo pasos similares a los que te llevaron al éxito en otras ocasiones, debes leer cuidadosamente el entorno para saber si las lecciones aplican al contexto actual.

3. Aceptación. Aunque hayamos identificado y comprendido las señales, podemos ser resistentes ante el mensaje. Por ejemplo, si no atendemos nuestra salud a pesar de los síntomas.

Creatas Images/Creatas/Thinkstock4. Aplicar la lección. Una vez que se ha aceptado el mensaje, es posible aplicar la lección. Hazlo lo antes posible, de manera que se convierta en parte de tu rutina diaria. Ahora tendrás una nueva conciencia respecto a tu capacidad de encarar retos. Quizá te sientas un poco más humilde y consciente de tus propias limitaciones, pero también habrás ganado un mayor auto-respeto.

Señales de crisis inminente que no solemos atender
Estas son señales que de que estamos acumulando estrés o incurriendo en hábitos destructivos, que a la larga pueden hacernos explotar:

• Pelear con extraños en la calle.
• No bajar el ritmo a pesar de sufrir dolor físico o enfermedad.
• Cambiar hábitos saludables por otros que no lo son.
• Tener una sensación vaga de rencor, incomodidad o de que se está abusando de nosotros, sin buscar su fuente ni resolverla.

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