Limpieza mental, parte 2

Obstáculos internos

Así como un montón de libros, ropa o juguetes en el piso nos impiden el paso, estos pensamientos detienen nuestro sentido de bienestar:Digital Vision/Tay Jnr/Thinkstock

Aferrarnos a lo que no nos sirve. De la misma manera en que asirnos a objetos que nos estorban, acumulan polvo y ocupan espacio perjudica nuestro espacio físico, mantenernos atadas a relaciones, actividades, fracasos o logros del pasado también nos afecta. Las razones principales que usamos cuando no nos queremos deshacer de alguna prenda suelen ser: por que me puede servir después o por sentimentalismo. ¿Utilizas la misma lógica para tu vida personal?
Demasiadas ocupaciones. “Desearía destinar más tiempo a mi bienestar emocional, pero nunca encuentro el tiempo”, expresa Samantha. Decir no encuentro tiempo es equivalente a no es una prioridad para mí. Para abrir espacio a la energía y productividad, quizá debas eliminar tiempo frente a la televisión, largas conversaciones telefónicas vacías u horas navegando por Internet.
No saber decir no. Haz una lista de las tareas que ocupan espacio en tu mente. Asígnales una prioridad, decide cuánto es razonable lograr, y deshazte del resto. Aprender a establecer límites se dice más fácil de lo que es, pero es un paso importante para recuperar el equilibrio. “Tengo un trabajo de tiempo completo, dos niños pequeños con miles de actividades y una madre a la que cuido y ayudo con sus finanzas”, dice Elena. “Sé lo que soy para los demás: mamá, administradora, hija, cocinera… Pero no sé quién soy yo”. La solución vino de su esposo, Arturo, que le sugirió que los sábados mientras los niños estaban en sus prácticas, tomara clases de yoga en vez de hacer el supermercado. El domingo harían las compras todos juntos. Además, Elena convenció a su mamá que podrían hablar una vez al mes de sus finanzas en vez de tener una conversación diaria al respecto.Lifesize/Siri Stafford/Thinkstock
El enojo. Tal como si se tratara de un tiradero de escombros, el enojo es acumulamiento. No aparece de un día para el otro y no desaparecerá inmediatamente. Es necesario deshacernos de él de montón en montón, de bolsa en bolsa, palearlo poco a poco. Si le has dedicado gran cantidad de energía, deberías redireccionarla hacia otro lado. Si nunca lidias con el enojo, éste tiende a reaparecer. Quizá sea necesario abrir la comunicación con la persona a la que le guardas rencor. De cualquier forma, encara tu ira, lidia con ella, desmantélala y tírala, pedazo por pedazo.
Confusión en las prioridades. Cuando tenemos una gran cantidad de compromisos, es fácil confundirnos. “Me imagino que es una forma de evadirme, pero cuando tengo mucho trabajo, en vez de atacar los proyectos pesados, me distraigo con la correspondencia, o respondiendo correos electrónicos de amigos”, dice Mariana, asistente de un despacho de abogados. A las mamás también nos pasa algo parecido cuando damos mayor atención al hijo que más grita, sin evaluar previamente si sus demandas corresponden a la verdadera urgencia. La forma de evitar caer en esta trampa es revisar nuestros objetivos cada mañana. Antes de emprender cualquier tarea a lo largo del día –por más mínima que sea, hazte las siguientes preguntas: ¿esta actividad me acerca a mis objetivos?, ¿es necesario realizarla ahora, o puede esperar? Recibir un correo electrónico, carta o llamada no nos obliga a responderla de inmediato. Se vale decirle a la amiga que nos marca: “estoy ocupada, te llamo por la noche”, o revisar las ofertas que llegan por correo hasta el fin de semana.

Lo contrario de acumular

  • Vivir en el presente
  • Aclarar malentendidos lo antes posible
  • Evitar que los disgustos crezcan
  • Lidiar con el enojo –no acumular
  • Soltar lo que no nos sirva
  • Sacar de nuestra vida lo que obstaculice el flujo de energía positiva
  • Tener expectativas realistas

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