Lo que un abrazo nos da…

De repente, así, para decirte cuánto te quiero: Un abrazo… Hay momentos en los que no encontramos palabras para decir lo que sentimos; en otros, quizá nos parecen insuficientes o huecas. Sin embargo, un abrazo lo dice todo.

¿A quién has abrazado en las últimas 24 horas? Porque, hoy, más que nunca, se vuelve indispensable. Un buen apretón es tan necesario, para la salud física y emocional, como el alimento. Con un abrazo nos comunicamos en el plano más profundo y, al mismo tiempo, convierte el “yo” en “nosotros”. Con él, podemos expresar ¡mil cosas! Nos conectamos con el otro de una manera especial y diferente.

Abrazamos por instinto, como respuesta natural al cariño, a la compasión o por la simpatía que sentimos hacia el otro. La ciencia apoya la teoría de que apapachar, alivia sentimientos como: dolor, depresión y ansiedad.

Está comprobado que los bebés prematuros, aislados en la incubadora, se fortalecen y mejoran su desarrollo gracias al cariño que reciben de las manos de sus padres. Y cuando los pacientes terminales sienten esta demostración afectuosa, crece en ellos la voluntad de vivir.

Dilo con un abrazo

• Seguridad

De acuerdo con Kathleen Keating, creadora de la terapia del abrazo y autora de la serie de libros “Abrázame”, cualquiera que sea nuestra edad o nuestra posición en la vida, todos necesitamos sentirnos seguros. Un abrazo crea un cálido círculo de apoyo que nos ayuda a hacer nuestras tareas con una renovada sensación de confianza. Con él, podemos decirle al otro: “En mis brazos hay un lugar donde puedes sentirte seguro”. Esto es lo que necesita sentir un niño cuando sueña pesadillas, un hijo antes del examen, el esposo antes de una junta crucial o la esposa antes de subir al escenario para dar una plática.

• Protección
Todos necesitamos sentirnos protegidos pero, sobre todo, quienes ocupan ambos extremos del espectro de la edad, pues dependen del amor y de la buena voluntad de quienes los rodean.
Por ejemplo, podemos darle un abrazo de protección al bebé que aprende a caminar y se siente atemorizado al descubrir cosas nuevas. Lo mismo ocurre cuando abrazamos a un anciano que camina con inseguridad o que ensaya sus pasos, por primera vez, tras recobrarse de una caída.

• Confianza
Cuando sentimos miedo ante los desafíos de la vida, el abrazo de un ser querido puede hacernos sentir toda la confianza que necesitamos.
Por ejemplo, es importante dar un abrazo cuando enseñamos a nuestro hijo a andar en bicicleta o cuando asiste a su primer día de clases.
Este tipo de seguridad no puede ser reemplazado con palabras. Así que abraza a tus hijos en la mañana, al llegar del colegio, a media tarde, antes de acostarse y, una vez acostados, vuélvalos a abrazar para que duerman con esa deliciosa sensación de sentirse amados.

• Pertenencia
¡Qué bien nos sentimos cuando pertenecemos a un grupo con un ideal común! Puede ser la familia, un proyecto, un deporte, un negocio o al tener la suerte de contar con un círculo de buenos amigos. Cuando nos abrazamos con ellos, decimos:
– Tu individualidad y mi individualidad agregan algo inigualable y maravilloso a este equipo del que formamos parte”. Un abrazo grupal puede ser la mejor  de las expresiones de valoración personal y de pertenencia.
– Como un abrazo puede expresar muchas cosas: fortaleza, curación, aprecio, felicidad y celebración; hay que abrazar con frecuencia y abrazar bien.

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