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Los cuentos, aliados para apoyar a tu hijo

Si hay algo realmente placentero para los niños y que además resulta de gran utilidad para su formación, son los cuentos infantiles. Estas narraciones breves cumplen funciones que van más allá del mero entretenimiento, siendo éste también un fin muy destacado.

Echemos un ojo a lo que los cuentos pueden aportar a nuestros hijos: transmiten valores, aumentan el vocabulario y las habilidades de comunicación, sirven como apoyo en la resolución de problemas propios de la edad, divierten, contribuyen a la asimilación de cambios, fomentan la imaginación y, por supuesto, nos brindan la oportunidad de estar cerca de los niños desde sus primeros meses de vida y convivir con ellos.

Había una vez…
La mayoría de los niños asocian los cuentos con un momento de dicha, pues los transporta a lugares mágicos en donde habitan personajes maravillosos que viven situaciones extraordinarias. Pero, sobre todo, relacionan la hora del cuento con la de estar cerca de papá o mamá, quienes les dedican un tiempo especial para contárselos. No hay un horario perfecto para narrar cuentos; puede ser durante un viaje en auto, al hacer antesala con el médico, al acostarse… Sin embargo, conviene fijar una hora y crear el hábito para propiciar así un momento predecible de acercamiento y comunicación con ellos.

Al leer o contar un cuento:
• Sé expresiva y emite las pausas, la entonación y la intención adecuadas.

• Da a cada personaje un tono distinto de voz.

• Aunque estés leyendo, procura mirar al niño continuamente.

• Lee la misma historia cuantas veces te lo pida el niño.

• Pregúntale su opinión sobre el cuento, sin corregirlo u obligarlo a pensar como adulto.

• Evita dar moralejas: los cuentos en sí mismos contienen enseñanzas que tu hijo sabrá aprender en su momento.

Apoyo en la resolución de conflictos
Durante la narración del cuento, los niños están en buena disposición y, por lo tanto, es un momento apropiado para ayudarles a resolver conflictos o situaciones propias de su desarrollo, y a enfrentar los cambios naturales derivados de su crecimiento. Estos problemas pueden ser miedos (racionales e irracionales), cambios de rutina (una mudanza, entrar a la escuela), un problema a su alrededor (el divorcio de sus padres, la muerte de un ser querido). El niño preescolar, por ejemplo, se enfrenta a cambios como dejar el biberón, el chupón, controlar esfínteres, aprender a dormir solo en su habitación y muchos procesos más. Los cuentos son un gran aliado tuyo en este momento, pues por medio de otro personaje, el niño comprende el cambio, lo acepta y lo adopta sin conflicto. En muchas historias podemos encontrar situaciones similares que ayuden al niño a asimilarlas, a comprenderlas y a superarlas.

¿Puros cuentos?
Los cuentos son más que una simple anécdota sobre princesas o castillos encantados; son auténticas enseñanzas y vías para inculcar valores. Algunos de los conceptos positivos que manejan estas historias y que conviene transmitir a los niños son: ver más allá de las apariencias (La bella y la bestia es un buen ejemplo), apreciar la naturaleza, asumir responsabilidades, ser persistentes, aprender que las decisiones tienen consecuencias, así como la importancia del amor, de la generosidad y de la amistad. Además los pequeños encuentran en los cuentos palabras y conceptos nuevos que, al ser explicados, se van agregando a su lenguaje y comprensión.

Reír juntos
Los cuentos son adecuados para colaborar con el pequeño a desarrollar su imaginación, a entretenerlo y a enseñarle a ser feliz, que es el legado más importante que podemos darle. Nos brindan la oportunidad de convivir en familia, divertirnos juntos creando un sentimiento de identificación, de solidaridad y de armonía.

Algunas ideas para añadir diversión a los cuentos:
• Elabora títeres, marionetas o hasta un teatro con los personajes de los cuentos. Esto te será útil para captar aún más la atención de los pequeños y enviarles mensajes positivos y llenos de amor.

• Motiva a los niños mayorcitos a crear sus propias historias, modificar las que conocen o vislumbrar lo que pasó después del «y todos fueron felices».

• Un juego entretenido consiste en que a partir de una frase (que bien puede ser Había una vez…), cada participante va aportando algo nuevo a la narración: Había una vez / Había una vez una jirafa / Había una vez una jirafa rayada… /Había una vez una jirafa rayada que le gustaba nadar….

El mundo de las fábulas y las leyendas
La mayoría de las fábulas tratan de animalitos en una situación específica, en la que uno debe comprender algún concepto como la honestidad, la humildad y la aceptación de uno mismo o pagar por sus errores. Son sencillas, cortas y muy gustadas por los niños. ¡Úsalas y disfrútalas con ellos! Las leyendas, por su parte, son una herencia maravillosa. Nos permiten enseñar a nuestros hijos a amar a nuestro país, a nuestro estado, a nuestra ciudad y hasta a nuestro vecindario. Al conocerlas, los niños aprecian el lugar donde viven y sus tradiciones.

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