Los efectos del cambio climático

Efecto invernadero, cambio climático, calentamiento global, ¿qué significa todo esto? Ahora incluso el Premio Nobel de la Paz se le otorgó al Panel Internacional de Cambio Climático, mejor conocido como IPCC por sus siglas en inglés, y a Al Gore; al primero por sus investigaciones que ya hacen irrefutable la evidencia de que el cambio climático es evidente; y a Gore por su trabajo de difusión sobre el tema, principalmente con la película de “Una Verdad Incómoda”. Éste es un tema de mucha actualidad, pues después de lo ocurrido en Tabasco y Chiapas, unos días después vemos lo mismo en el norte de Europa y no podemos dejar de preguntarnos qué podemos hacer.

¿Qué es el cambio climático?
El clima de la Tierra está determinado por un delicado equilibrio en el que intervienen muchos factores, entre otros, la radiación solar, los gases que componen la atmósfera y la cantidad de radiación que la Tierra refleja
y sale del sistema. Si este equilibrio se afecta como se ha hecho ahora por una mayor concentración de gases de efecto invernadero, podemos causar cambios indeseables en el clima.

El efecto invernadero
Durante la evolución de la Tierra se generó la atmósfera, que está compuesta de diversos gases, principalmente nitrógeno (78.1%), oxígeno (20.9%) y el restante 1% por otros gases, entre los que se encuentran el argón y el helio; más algunos gases de efecto invernadero, como el bióxido de carbono (0.035%), el metano (0.00015%), el óxido nitroso (0.0000016%) y el vapor de agua (0.7%). Derivado de la actividad humana, una gran cantidad de gases han sido emitidos a la atmósfera, lo que ha cambiado la composición de la misma.

El efecto invernadero de manera natural, mantiene a nuestro planeta a una temperatura que permite la vida en la Tierra, dándose un equilibrio entre los polos más fríos y el ecuador más caliente. Los gases que conforman naturalmente la atmósfera, generan una capa que permite  que la radiación solar llegue a la superficie terrestre y previene que el calor se escape (igual que el vidrio de un invernadero). Esta capa de gases atrapa el calor cerca de la superficie y calienta la atmósfera, permitiendo que la temperatura en la Tierra sea agradable. Los gases que tienen este efecto de retener el calor o los gases de efecto invernadero (GEI) son principalmente: el dióxido de carbono (CO2), el metano (C4H) y el óxido nitroso (N2O). La actividad humana genera estos gases, el CO2 es el más abundante de esto gases y se produce cada vez que quemamos algo o cuando algo se descompone. Los miles de millones de máquinas que hemos construido y que funcionan a partir de combustibles fósiles como la gasolina, el diesel, el carbón, el gas y otros derivados del petróleo, ocupan el primer lugar a la hora de fabricar dióxido de carbono.

Lo más peligroso de todo son las centrales eléctricas que utilizan gasoleo o carbón para generar electricidad. Algunas centrales eléctricas queman más de 500 toneladas de carbón por hora y su rendimiento es tan bajo que alrededor de dos tercios de la energía generada se pierde y esto es sólo para hacer hervir el agua, lo que genera vapor y mueve las colosales turbinas que crean electricidad para llevar energía a nuestras casas y fábricas.

Más temperatura
Al incrementarse la concentración en la atmósfera de los gases, se genera lo que se conoce como calentamiento global, lo que significa que la temperatura promedio de la Tierra se está elevando. Las consecuencias de esta elevación pueden ser catastróficas y son entre otras:
• Mayor intensidad de los fenómenos naturales como huracanes, tornados y ciclones.
• El deshielo de los polos.
• Lluvias extremas.
• Aumento del nivel del mar.
• Sequías y erosión.
• Nuevas enfermedades y pandemias. Todo lo anterior tendría enormes consecuencias a nivel social y económico.

Acciones ecológicas
Hay mucho que podemos hacer y que reducirá de inmediato nuestras emisiones de gases GEI, la lista incluye:
1. Cambiar los focos por ahorradores, de esta forma estaremos reduciendo hasta en un 10% las emisiones domésticas.
2. Disminuir el uso del automóvil; caminar, utilizar la bicicleta o el transporte público.
3. Comprar un coche más eficiente en el uso del combustible puede reducir hasta en 70% las emisiones. Si cambiamos por un híbrido, ¡casi podemos dejar de emitir!
4. Mantener las llantas del automóvil infladas adecuadamente puede ahorrar hasta un 3% de combustible (la presión a la que deben ir las llantas se encuentra en la puerta del automóvil).
5. Instalar un sistema solar para el agua caliente reduce hasta un 30% las emisiones domésticas.
6. Apagar la luz y cualquier aparato eléctrico mientras no lo estemos utilizando. Hasta los foquitos rojos que nos dicen que algo está conectado utilizan energía.
7. Desconectar los aparatos o conectarlos a un enchufe maestro que se puede prender y apagar cuando las cosas no se usan. Si tan sólo todas las personas desconectamos nuestros celulares después de cargarlos, dejaríamos de emitir toneladas de CO2.

Las valiosas “R’s”
Como siempre, hay que aplicar las tres R’s: Reducir el uso de energía en nuestras vidas, Reciclar lo más posible y Reutilizar las cosas una y otra vez. No entrar en la cultura de “úsese y tírese”. Y recuerda ¡planta un árbol!

Una tarea mundial
Aun cuando todos llevemos a cabo los puntos anteriores, sabemos que los países más desarrollados son los  que más emiten, comenzando por Estados Unidos. Por ello se realizó el Protocolo de Kyoto, que lleva el nombre de la ciudad donde finalmente se terminó la negociación y se dieron las primeras firmas de los países participantes. En él se establece que todos los países tenemos una responsabilidad común pero diferenciada, esto significa que los países más pobres todavía tienen oportunidad de emitir, pero los desarrollados adquieren la obligación  de disminuir sus emisiones a niveles similares a los que tenían en 1990. Desafortunadamente, Estados Unidos no ha firmado el compromiso, lo que hace muy difícil lograr las metas planteadas como humanidad.

Algo que todos podemos hacer es escribirle a nuestros representantes y a los gobiernos para que cumplan con sus obligaciones. De ahí la importancia de todo lo que ha hecho Al Gore, con su película “Una Verdad Incómoda”, ha creado conciencia en muchas personas, y a su vez ellas harán cambios en sus vidas. Así entre todos podemos aesperar que en un futuro tengamos un “buen clima”.

También podría gustarte

Comentarios